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-TODORELATOSDOMINACI�NSIERVAS DEL HOMBRE: BIENVENIDAS A MI HAREM 24
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Fecha: 25-Feb-26 � Anterior | Siguiente � en Dominaci�n
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Siervas del hombre: bienvenidas a mi harem 24

Jane Cassey Mourin
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Rodrigo y Alejandra inician el camino de un nuevo negocio de la mano de su nueva sierva. El d�a de confrontar al juez ha llegado, sin que Rodrigo tenga la certeza de que todo saldr� bien ante la desafiante e inesperada actitud de Mar�a. Version para imprimir

RODRIGO

                                         

- A ver si entendí bien. Quieren que les enseñe a crear contenido para adultos y que entrene a sus chicas para que ellas también lo hagan ¿Correcto? - preguntó Tania, mostrándose curiosa ante la petición que le hizo Alejandra, componiendo una expresión que me hizo pensar que había algo en todo aquello que no terminaba de entender.

- En resumidas cuentas, sí, pero no solo queremos que nos digas cómo hacer videos y esas cosas, queremos que nos introduzcas a ese mundo por completo, que nos enseñes qué plataformas nos conviene usar, que hagamos un plan de trabajo y todo lo necesario para tener un negocio redituable - respondió Alejandra, emocionada ante la perspectiva de la nueva empresa que estábamos por iniciar.

- Ya, lo entiendo, pero… - Tania suspiró mientras sus ojos se clavaban en algún punto al azar de la mesa, enfocando toda su atención en lo que fuera que estaba pensando, como esforzándose para entender algo que no le terminaba de quedar claro - a ver, perdón que lo pregunte, pero es que hay algo que no entiendo: amo, si usted encontró una buena forma de ganar dinero rentando a sus siervas, ¿Por qué quiere cambiar las cosas y arriesgarse con un negocio del que no sabe nada y del que no está seguro de si le regresará la misma clase de beneficios que su operación actual? - preguntó al fin, mirándome con timidez, pero con esa expresión con la que me hizo saber que aquella pregunta le estaba carcomiendo la cabeza.

- Bueno, en realidad no es tan complicado. Hace unas semanas regresó una de mis chicas en un estado deplorable, había trabajado varias semanas sin descanso y no la alimentaron bien sus amos temporales y… - me detuve, sintiendo esa punzada de dolor que me lastimaba el estómago en cada ocasión en la que recordaba el estado en el que Ivette llegó a casa semanas atrás - solo quiero darles una mejor vida de la que tienen y tal vez lo que tú sabes hacer sea la clave para lograrlo - respondí, sin dar más explicaciones, mirando cómo Tania abría mucho los ojos y levantaba las cejas, sorprendida, sin dejar de mirarme, como tratando de encontrar el truco en lo que le estaba diciendo, desconfiando de mis palabras, como si creyera que había algo oculto dentro de todo aquello que le pedimos.

- Usted es un amo muy extraño ¿Sabe? Porque por lo que vi mientras estuve en la galería, no hay muchos amos que se preocupen por las mujeres que están en su posesión, generalmente solo las usan hasta que se cansan de ellas y luego las regresan a las galerías o algo como eso, así que… - la chica suspiró, desviando la mirada, quedándose en silencio, concentrándose mucho en lo que fuera que estuviera pensando - para hacer lo que quiere, necesitará hacer una inversión considerable, porque necesitaremos un lugar adecuado y cámaras de buena calidad, y si lo que quiere es manejar a cada una de sus siervas como un producto diferente, necesitaríamos una cámara y un espacio para cada una; sé que eso no es posible por ahora - se adelantó en cuanto notó que estuve a punto de interrumpirla - pero lo menciono porque supongo que ese sería el objetivo a alcanzar, aunque en este momento creo que bastará con una cámara y un sistema de iluminación de gama media, aunque no le recomendaría que descartara aún la posibilidad de seguir rentando a sus mujeres, porque el convertir su nuevo negocio en algo redituable llevará algo de tiempo - explicó, sin perder aquella actitud concentrada, como si en su cabeza estuvieran ocurriendo miles de cosas mientras hablaba - el primer paso para alcanzar ese objetivo sería enseñarles cómo producir el contenido, pero también sería bueno ir creando una cuenta en una página de venta de contenido y empezar a subir videos de práctica con cada una de sus chicas, de esa forma los usuarios se irán familiarizando con sus siervas y poco a poco empezarán a querer más de ellas, eso nos va a ayudar para que cuando tengamos las instalaciones adecuadas, los seguidores ardan en deseos de ver a sus chicas en transmisiones en vivo y… bueno, creo que ya me estoy adelantando demasiado.

- En realidad tu pan suena bien - respondí, mirando a Alejandra quien asintió con la cabeza en respuesta, mostrando una expresión risueña y emocionada.

- Muy bien, entonces, lo mejor que podemos hacer ahora, es concentrarnos solo en el entrenamiento, porque tener sexo para vender contenido no es lo mismo que hacerlo por placer, porque todo lo que se haga o se deje de hacer, tiene que ver con la forma como ha de aparecer en la cámara, aunque no resulte tan placentero para los protagonistas y… bueno, en realidad es más fácil de explicar haciéndolo, así que ¿Qué les parece si grabamos una escena entre los tres? Si lo hacemos así, puedo empezar a explicarles cómo comportarse frente a la cámara o al menos podría darles algunas nociones básicas de cómo conducirse cuando estemos grabando ¿Les parece bien? - preguntó la chica, hablando cada vez con más soltura y confianza, esperando luego una respuesta en silencio, haciendo que mirara Alejandra y me sorprendiera al verla sonreír nerviosa, como si la idea de grabarse teniendo sexo conmigo no le resultara del todo molesta, como si aquello le hubiera despertado un cierto morbo que creo que incluso a ella la tomó por sorpresa.

- Por mí está bien - respondió risueña y tímida, mientras sus mejillas se sonrojaban, logrando que el contemplar su reacción dibujara una sonrisa en mis labios.

- Entonces hagámoslo - contesté, sintiéndome nervioso ante lo que estábamos por hacer, levantándonos de inmediato de la mesa para ir a la recámara, donde Tania estudió por unos minutos todo lo que había en la habitación, abrió las cortinas para dejar que la luz entrara y luego se dedicó a mirar la ropa de Alejandra, seleccionando un conjunto de lencería para mi mujer y otro para ella, haciendo que mi chica se sonrojara cuando Tania le hablaba de cómo debía verse para la cámara, hasta que ambas se marcharon de ahí para cambiarse y arreglarse en el baño, una tarea que les llevó cerca de una hora, la misma en la que yo me estuve retorciendo las manos de nervios hasta que al fin regresaron a la habitación, luciendo sus cuerpos enfundados en esos diminutos conjuntos de lencería, habiéndose peinado y maquillado de una forma muy detallada que hacía que sus rostros lucieran mucho más hermosos, dejándome con la boca abierta, logrando que mi atención se dirigiera principalmente al cuerpo de Alejandra, quedándome algunos segundos embobado recorriendo su anatomía hasta que noté la tímida sonrisa que me dirigió mi mujer.

- Esa es la reacción que queremos provocar en nuestros clientes - comentó Tania mientras me miraba, sacándonos tanto a Alejandra como a mí de aquel estupor en el que caímos durante un breve instante - muy bien, comencemos con esto. Primero deben saber que en esta industria hay videos de tantos tipos como fetiches existen en el mundo, por lo que no podríamos abarcarlos todos aunque lo intentáramos, así que vamos a limitarnos a hacer contenido en solitario y desde la perspectiva del chico; eso significa que nos enfocaremos en videos en los que la chica aparezca masturbándose frente a una cámara, como si la cámara fuera el usuario que la está viendo, y en videos entre hombre y mujer en los que sea el chico quien maneje la cámara, ese es un tipo de contenido que a los usuarios les suele gustar mucho, porque crea la fantasía de que son ellos quienes están haciendo cositas con la modelo, y es precisamente eso lo que haremos ahora - explicó Tania, antes de que me hiciera sacar mi celular y activar la cámara, dándome algunas indicaciones de cómo debería grabar, de las tomas que debía hacer, la clase de cosas que era importante capturar, lo que debía evitar mientras grababa, entre otros muchos consejos que me dio y que me permitieron crear un panorama general de lo que debía hacer - bueno, entonces ¿Todo entendido hasta este punto? - me preguntó al final, después de que me hubiera explicado todo de una manera tan apasionada que de inmediato me di cuenta de que se sentía feliz por regresar a aquello que en otro tiempo hacía para ganarse la vida.

- Sí, todo entendido - respondí, suspirando con fuerza, compartiendo una mirada y una sonrisa nerviosa con Alejandra, antes de que Tania se apartara con ella y le dijera algunas cosas que no alcancé a escuchar, como poniéndose de acuerdo en lo que harían, regresando poco después hasta colocarse frente a mí, compartiendo miradas de complicidad.

- Bien, entonces empecemos a grabar, más tarde veremos el video y les iré haciendo correcciones - indicó la chica, haciendo que yo activara de inmediato la cámara, antes de sentir cómo me empujaba para hacerme caer en la cama, obligándome a hacer lo que podía para no dejar caer mi celular de mis manos y concentrar mi atención en la pantalla, donde pude contemplar cómo mis siervas se arrodillaban al borde de la cama, dejando que sus manos me acariciaran las piernas por encima de los pantalones, sonriendo entre ellas, algo que Tania hacía de una manera muy bien interpretada, a diferencia de Alejandra cuyo comportamiento era auténtico y natural, mostrándose nerviosa, dejando que la cámara capturara la belleza de su rostro y la espontaneidad y honestidad de yacía en cada una de sus expresiones.

Debo admitir que aquello resultó mucho más morboso de lo que pensé que sería, porque ver a esas mujeres comportarse de esa manera tan sensual, sentir sus manos recorriendo mi cuerpo, observar la manera como de pronto empezaron a quitarme la ropa y notar el brillo en sus ojos cuando mi sexo quedó al descubierto, fue algo mucho más excitante de lo que pude haber esperado, algo que creo que se derivó en gran medida del saber que todo lo que estaba pasando quedaría capturado en una cámara, dándome la posibilidad de revivir aquel momento tantas veces como me viniera en gana.

Fue cuando mi sexo quedó expuesto ante los ojos de mis hermosas siervas cuando Tania lo tomó con su mano y empezó a acariciarlo, mirando a Alejandra de forma significativa, mostrándole cómo debía tocarme, pero sin decir una sola palabra ni abandonar ese personaje seductor y morboso que interpretaba de una manera impecable ante la cámara.

Alejandra entró en acción poco después de aquellas primeras caricias que Tania me obsequió, quien aprovechó el momento para sacarse el sostén, mirando a la cámara con una sonrisa encantadora mientras dejaba a la vista ese lindo par de senos que cautivaron mi atención por unos segundos, a la vez que disfrutaba de las caricias de mi chica, hasta que un gemido se me escapó cuando repentinamente sentí los labios de Alejandra envolviendo mi pene y mis ojos se cerraron, permitiéndome echar la cabeza hacia atrás, olvidándome por un momento que debía concentrarme en grabar aquella escena hasta que Tania me dio una leve cachetada y me hizo abrir los ojos, un gesto que de alguna forma me hizo ponerme mucho más cachondo de lo que ya lo estaba, antes de que la viera uniéndose a Alejandra, de que contemplara a través de la pantalla cómo lamía y besaba mi miembro al mismo tiempo que lo hacía mi chica, besándose a ratos de una manera sumamente sensual, de una forma que me hizo tragar saliva, que me hizo sentir el abdomen muy caliente, deseando que alguna de las dos se montara en mi cuerpo, necesitando sentir el coño de una de mis siervas envolviendo mi miembro, un deseo que tuve que reprimir mientras esas chicas jugaban con mis genitales, haciendo que la simple tarea de grabarlas se convirtiera muy pronto en algo sumamente desafiante, pues resultaba verdaderamente difícil tener que reprimir mis impulsos de tocarlas o de dejarme llevar por el placer que me ofrecían para no perder detalle de lo que hacían frente a la cámara.

- ¡Ahhh! ¡Carajo! - exclamé sin poder contenerme cuando Tania se metió mis testículos en la boca al tiempo que Alejandra concentraba su atención a mi glande, haciendo que mis ojos se pusieran por un segundo en blanco, antes de que me enfocara en lo que tenía que hacer, de que viera cómo Tania tiraba a mi esposa en la cama y le hundía la cabeza entre las piernas para mamarle el coño durante algunos segundos, los mismos en los que mi mujer me estuvo masturbando sin dejar de gemir como loca, contemplando la forma como todo su cuerpo se tensaba en respuesta al placer que mi nueva sierva le provocaba.

- Ven aquí preciosa, muéstrale a nuestro amo lo mucho que deseas complacerlo - expresó Tania con un tono de voz sensual y tan incitante que de inmediato me hizo sentir cómo toda la piel se me erizaba mientras hacía que Alejandra se montara en mi cuerpo, dejándome contemplar la manera como la sierva más nueva tomaba mi miembro y lo acomodaba entre los labios de mi chica, haciendo que descendiera lentamente, que se enterrara despacio mi sexo mientras ponía los ojos en blanco y esa chica le chupaba los senos a mi mujer.

- ¡Ahhh! ¡Amo! ¡Ahhh! - gimió Alejandra, rodeando el cuello de Tania con su brazo, dejando que la nueva se diera gusto con sus senos mientras brincaba una y otra vez sobre mí, echando su cabeza hacia atrás, moviendo las caderas de esa manera como ella sabía que me volvería loco, a pesar de que ante la cámara no pareciera algo particularmente espectacular - ¡Ahhh! ¡Amo! ¡Ahhh! ¡Gracias por hacerme suya! ¡Ahhh! ¡Es increíble tenerlo dentro! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! - gritó, haciendo que una sonrisa nerviosa se dibujara en mis labios en medio de todo aquel caos de gritos y placer, una respuesta al hecho de que aquellas palabras no parecían ser algo que Alejandra me diría mientras hacíamos el amor, una reacción que solamente duró hasta el momento en el que mi atención se vio capturada por aquel fantástico, lascivo y delicioso beso que Tania y mi mujer se dieron en la boca, mientras la nueva le tocaba el clítoris a mi chica, sin que dejara de mover las caderas con mi miembro dentro de su coño, sin que yo hiciera absolutamente nada más que contemplar esa fantástica escena a través de la pantalla de mi celular, hasta que Tania le dio una nalgada a Alejandra y mi chica se apartó de mí, obligándome a salir de su cuerpo para luego contemplar la forma como Tania tomaba su lugar, ensartándose mi miembro despacio, expulsando de su boca un gemido intenso, rasposo y muy prolongado, como si el placer que sintió al ser penetrada no tuviera comparación, obsequiándome una escena delirante con la que me hizo perder la cabeza ante lo que parecía ser una descomunal muestra de placer.

Claro que aquello solo había sido una pantomima, una puesta en escena, algo de lo que solamente me di cuenta con el pasar de los minutos, hasta que al fin entendí que esa chica sabía muy bien lo que hacía, porque sus movimientos tenían la intención de cautivar el lente de la cámara y no de complacerme al estar dentro de ella, algo que me hizo recordar aquello que dijo acerca de que tener sexo para vender no era lo mismo que hacerlo por placer, porque la escena que interpretaba con sus expresiones faciales y los movimientos de cadera que ejecutaba, poco tenía que ver con las incipientes sensaciones que yo experimentaba, algo que muy pronto me hizo extrañar a Alejandra, que me hizo querer que mi chica volviera a montarse en mi cuerpo, porque a pesar de lo linda que era Tania, no lograba hacerme enloquecer como mi mujer lo hacía con unos pocos movimientos y esa enloquecedora forma de apretar las paredes de su vientre para complacerme.

- ¡Ahhh! ¡Amo! ¡Ahhh! ¡Déjeme correrme, amo! ¡Amo! ¡Ahhh! ¡Amo! ¡Ahhh! ¡No puedo más! ¡Ahhh! - gritó de pronto, sacudiendo su cuerpo de una forma exagerada, interpretando muy bien el papel de una chica teniendo un orgasmo que en realidad jamás ocurrió, pues su vagina no llegó a lubricarse como lo hubiera hecho si de verdad acabara de explotar de placer, a pesar de la forma como le temblaron las piernas y la manera como su cuerpo se tensó, como si lo que sentía en aquel momento fuera tan intenso que no era capaz de controlarse a sí misma.

Casi grito de emoción cuando vi a Alejandra montándose de nuevo sobre mí, solo que en esa nueva ocasión, lo hizo de espaldas a la cámara, obsequiándome un primer plano de ese delicioso trasero mientras Tania se tiraba a un lado en la cama, fingiendo estar cansada y saciada de placer a la vez que yo me dejaba hipnotizar por la forma como el trasero de mi chica subía y bajaba una y otra vez, en medio de los gemidos que escapaban de su boca y de ese sonido pegajoso que se producía al entrar y salir de su vagina en repetidas ocasiones, sintiendo esas reacciones que mi cuerpo desplegaba ante el inmenso placer que mi chica me provocaba, cuyos esfuerzos para complacerme pronto me llevaron a un orgasmo muy intenso en el que lancé hasta la última gota de mi semilla en su interior, haciendo que de pronto se quedara muy quieta, que en la cámara pudiera apreciar cómo me hacía salir de su vientre dejando que un poco de mi semen escapara de su vagina, hasta que Tania volvió a la carga haciendo que Alejandra se recostara para chuparle el coño, limpiándole mi semen de sus labios, jugando con su clítoris de una forma que lucía tan sensual como se escuchaban los gemidos de mi chica mientras esa mujer le obsequiaba un orgasmo particularmente delicioso, uno que supe que no era fingido por la forma como el cuerpo de mi mujer se contorsionó mientras explotaba de placer, hasta que su cuerpo volvió a relajarse y Tania le besó los labios durante algunos segundos, para luego mirar a la cámara y lanzarle un beso, dando de esa forma por terminado el video.

- ¿Y bien? ¿Qué les pareció? - preguntó Tania mientras se quedaba recostada en la cama, a un lado de mi chica, quien respiraba agitada, habiendo sido quien más disfrutó de todo lo que hicimos.

- ¡Me encantó! - respondió mi mujer, robándome una sonrisa al ver ese brillo de satisfacción en sus ojos.

- Tenías razón en algo: se siente muy diferente hacerlo para un video que hacerlo por placer - comenté, llamando la atención de Alejandra, quien me miró con algo de incertidumbre.

- Lo es, porque para el video no conviene que te vengas muy rápido y la chica debe preocuparse por darte solo el placer necesario para que te mantengas duro, pero no para que lo disfrutes tanto que no aguantes más de unos pocos minutos - respondió Tania, haciendo que en el rostro de Alejandra apareciera una expresión preocupada y un tanto decepcionada.

- Entonces ¿No lo disfrutaste tanto como yo? - preguntó, entre sorprendida y confundida, viendo con algo de tristeza cómo negaba con la cabeza, mientras la nueva sierva dejaba salir una risilla.

- Bueno, el que no lo disfrutara mientras grabamos, no quiere decir que no pueda disfrutarlo si lo hacemos sin una cámara de por medio - sugirió Tania, mirando a Alejandra con coquetería, compartiendo con ella una risilla llena de complicidad antes de que mi mujer me quitara el celular de la mano y activara la liberación de ambrosía en el dispositivo de sumisión de Tania, provocando que la chica gimiera cuando lo hizo, poniendo sus ojos en blanco, comenzando a respirar de una manera inquieta.

- Entonces muéstranos qué es lo que sabes hacer - le ordenó Alejandra, un segundo antes de que esa chica se abalanzara sobre mi cuerpo, de que me chupara de pies a cabeza mientras Alejandra me comía la boca, logrando entre las dos que mi erección despertara en cuestión de segundos, llevándome a un lugar de placer en el que pude olvidarme por algunas horas del problema que teníamos en las manos, el mismo que deberíamos enfrentar a la mañana del día siguiente cuando el juez regresara a nuestro hogar dispuesto a llevarse a su hija de la forma como tuviera que hacerlo.

***

- ¿Estás bien, amor? - preguntó Alejandra cuando regresé a la habitación, después de haberme dado un largo baño en el que no pude dejar de pensar en el hecho de que estábamos por enfrentarnos una vez más al Juez, temiendo que cuando estuviera frente a mí no tuviera al valor de entregarle a María su esa chica me pedía que no lo hiciera, algo que provocaría que mi vida y la de mis siervas se fueran a la mierda.

- No, no podría estarlo sabiendo lo que estoy a punto de hacer - respondí con tristeza, antes de acercarme al guardarropa y comenzar a vestirme.

- Ojalá las cosas fueran diferentes, porque esa chica parece ser una buena mujer, no se merece la vida que su padre le va a dar, porque dudo mucho que pase mucho tiempo antes de que la entregue como lo hizo cuando la obligó a casarse - comentó Alejandra, mostrándose afligida y temerosa.

- Pienso lo mismo, solo espero que las cosas no se compliquen innecesariamente, porque cuando hablamos de lo que haríamos solo contemplamos lo que nosotros pensamos, pero jamás se nos ocurrió considerar lo María hará cuando sepa que su padre estuvo aquí y que pretende que la regresemos con él y… ¡Carajo! ¡Ni siquiera sé cómo voy a reaccionar si ella me pide quedarse aquí! ¡No sé cómo podría rechazar una petición de esa naturaleza!

- Amor, no podemos hacer nada por ella, porque si te niegas a entregarla… - comenzó a decir Alejandra, sonando auténticamente preocupada, sin que pudiera terminar de hablar cuando el timbre sonó y ambos nos miramos por un momento a los ojos.

- Tal vez solo sean las chicas - comenté, mientras terminaba de amarrarme las agujetas de los tenis, antes de que me pusiera de pie, me secara la cabeza y tomara mi arma para guardármela en la parte trasera de mi pantalón.

- Rodrigo - dijo Alejandra tomando mi mano, antes de que lograra salir del cuarto - sé lo mucho que estas cosas te afectan, pero en esta ocasión debes pensar en ti, en mí y en lo mucho que perderíamos si no entregas a esa muchacha, porque nada de lo que has construido va a quedar en pie si ese maniático decide destruirnos y dudo mucho que negarte a entregar a María lleve las cosas a un final en el que sigamos juntos - suplicó mi mujer, sin que tuviera el valor de mirarla a los ojos, antes de que me soltara y yo saliera de la habitación, sintiendo un poco de calma cuando escuché las risas de las chicas desde el pasillo, las mismas que minutos después entraron cotilleando, besándome los labios a modo de saludo y pasando de largo para tirarse en el sillón, saludar a Alejandra y recibir la noticia de que había una nueva sierva en nuestras filas, siendo María la última en entrar en el departamento, sonriente, dándome un tímido pico en los labios para saludarme.

- Buenos días, amo - dijo la chica con timidez, sonriéndome de una forma tan tierna que logró romperme el corazón, antes de que Alejandra se apareciera a mi lado y me tomara de la mano, mirando a María con una expresión que reflejaba bastante bien lo que ambos sentíamos por la suerte de esa chica - ¿Pasa algo, amo? - preguntó la chica, borrando aquella tierna sonrisa de sus labios mientras yo suspiraba con pesar.

- Será mejor que nos sentemos, necesitamos hablar contigo, María - le indiqué y los tres nos sentamos a la mesa, en medio del silencio que se creó en el departamento cuando el resto de las chicas se dio cuenta de que algo muy malo estaba pasando - tu padre nos visitó el otro día, poco después de que todas se fueran a sus servicios - le confesé, viendo cómo sus ojos se abrían mucho y se humedecían con el atisbo de las lágrimas que esa chica contenía con mucha dificultad - nos ha pedido que te entreguemos a él y nos amenazó con destruir el harem y enviarme a la cárcel si no accedía a entregarte - dije con pesar, escuchando los gemidos ahogados que algunas de mis siervas emitieron, sintiendo cómo algo en mi interior se rompía cuando contemplé la manera como María comenzó a llorar, de una forma tan lamentable que no sé de dónde saqué la fuerza para no unirme a ella.

- María, sabemos que entregarte a tu padre no es lo que quieres y que probablemente no lo pasarás bien al estar con él, tú nos contaste tu historia y la entendemos, pero no podemos dejar que metan a Rodrigo a prisión, porque la vida de todas las demás se vería afectada, Anahí y sus hermanas volverían a separarse y… - Alejandra se detuvo ante el sonoro y sufrido llanto que se apoderó de María, cuyo cuerpo temblaba con la fuerza de sus sollozos, sin que nadie se atreviera a hacer nada al respecto, a excepción de Lucero, quien no se lo pensó mucho antes de acercarse a la pobre chica y tratar de consolarla, rodeándola con sus brazos, intentando que no estuviera sola en un momento tan duro como el que estaba viviendo, quedándose con ella mientras los minutos pasaban y hasta que María logró un poco de calma.

- ¿Cu… cuándo vendrá por mí? - preguntó la chica, con una voz tan aterrada como resignada ante un futuro que no veía de qué manera pudiéramos cambiar.

- Vendrá hoy, no debe tardar - respondió Alejandra al ver que yo me quedaba en silencio, contemplando con un nudo en la garganta la manera como esa muchacha lloraba desconsolada.

- Lo siento mucho, María - me disculpé, resignándome ante el hecho de que no tuviera ninguna otra opción que entregarla a su padre, sabiendo que las cosas debían ser de esa manera, que no podría hacer absolutamente nada por cambiar el destino de esa muchacha sin arriesgar mi libertad y las vidas de mis otras siervas. María me miró a los ojos y me obsequió el triste atisbo de una sonrisa.

- No es su culpa, amo, mi padre siempre toma lo que quiere, pero gracias por el respiro de libertad que me obsequió durante estos días - expresó, haciendo que me conmoviera aún más al considerar que para esa chica el ser una sierva implicaba una mejor vida que la que llevó con el hombre con el que su padre la obligó a casarse, un hecho que me hizo sentir miserable, que me obligó a apretar los puños y las mandíbulas con tal de no decir algo que no debía, algo que indudablemente nos pondría en riesgo a mí y a mis servas.

El timbre del departamento sonó de nuevo, haciendo que esa chica se pusiera muy tensa, que abriera los ojos como platos, que temblara de pies a cabeza mientras miraba algún punto en la mesa.

- Vayan todas a la habitación y no salgan de ahí hasta que yo lo indique - les ordené a mis siervas y ellas obedecieron, a excepción de Alejandra, quien me tomó de la mano y me hizo mirarla a los ojos, encontrándome con esa mirada desafiante que me dirigió.

- No pienso moverme de tu lado, no me importa su me castigas - aseguró, dándome la fuerza que necesitaba para no hacer una estupidez, antes de que me levantara de la mesa y me dirigiera a abrir la puerta, encontrándome con el juez en cuanto lo hice, con esa sonrisa engreída que me hizo hervir la sangre mientras me hacía a un lado para que pasara.

- Adelante - le dije al juez, mientras uno de sus estúpidos gorilas se reía sin dejar de mirarme a los ojos - no te confundas, tú no eres más que un pelagatos que no tendría el má mínimo poder si no estuvieras con el juez - le espeté, borrándole la sonrisa de su estúpida boca, dejando claro que no toleraría estupideces en mi casa antes de que le cerrara la puerta en la cara.

- Mi querida hija, al fin regresarás a tu hogar - dijo el juez en cuanto se encontró con María, mientras yo regresaba a lado de Alejandra y la chica le dirigía a su padre la más hostil, repulsiva e iracunda mirada que pudo haberle ofrecido.

- ¿Por qué te empeñas en hacer mi vida miserable? - preguntó la chica, desplegando una actitud mucho más valiente de la que yo hubiera esperado, haciendo que el rostro de su padre se endureciera en un segundo.

- No te voy a permitir que… - trató de regañarla el juez, sin embargo, esa chica tenía algunas cosas que decir y no se iba a quedar callada a pesar de saber que con ello no cambiaría nada de lo que pasaría, sin importar lo que le dijera a su padre.

- ¡Tú no tienes el derecho de permitirme o negarme nada porque le pertenezco al amo Rodrigo! ¡Y antes de que nada más pase, quiero saber por qué te empeñas en hacerme miserable! ¡¿Por qué quieres alejarme del único lugar en el que podría ser feliz?! - le gritó la chica, sin desviar su mirada de los ojos de su padre, haciendo que el hombre suspirara en un intento por no perder el control de sí mismo, que acercara una silla hasta donde estaba su hija y se sentara muy cerca de ella, componiendo una expresión en su rostro con la que me hizo saber que estaba haciendo un esfuerzo inhumano para controlar su ira, porque era claro que ese hombre no estaba acostumbrado a darle explicaciones a nadie, mucho menos a su hija.

- Yo jamás he hecho nada con la intención de hacerte sufrir. Cuando te casé con el comandante, pensé que él sería un buen partido para ti, de verdad, creí que él… - trató de explicarse, pero su hija volvió a interrumpir su discurso.

- ¡No mientas! - le gritó la chica, sin contenerse - ¡Me obligaste a casarme con él porque eso te daba una ventaja estratégica con tus oponentes políticos! ¡Y no finjas que alguna vez te he importado! ¡Porque si de verdad me amaras no hubieras dejado que ese hijo de puta me ofreciera a otros soldados para que me violaran y me torturaran de la manera como lo hicieron! - gritó en medio de un llanto estremecedor, sin notar la expresión sorprendida que su padre componía algo que me hizo entender que ese hombre en realidad no estaba al tanto de todas las cosas por las que el dichoso comandante hizo pasar a María - ¡Y ahora te apareces aquí para llevarme a mi hogar! ¡¿De cuál hogar estás hablando?! ¡Al menos sé honesto y di que me quieres de vuelta para entregarme al primer hijo de puta que…! ¡Ahhh! - gritó María cuando el Juez la abofeteó, provocando que yo empujara a Alejandra detrás de mí y sacara mi arma de inmediato, llamando la atención del juez cuya severa mirada se dirigió a ese letal objeto que sostenía en mi mano.

- ¡No me importa quien sea, no le va a pegar a una de mis siervas en mi casa! - le espeté, tratando de guardar la calma, pero sintiendo cómo una masiva descarga de adrenalina recorría todo mi cuerpo.

- ¡¿Qué está pasando?! ¡¿Se encuentra bien, señor?! - gritó algún imbécil desde el pasillo, al tiempo que el padre de María y yo nos fulminábamos con la mirada, sin que ninguno dijera otra palabra hasta que el hombre suspiró en un intento por recuperar la calma.

- ¡Todo está bien! - respondió el juez, levantando las manos en señal de que no quería pelear, tratando de apaciguar la tensión que se creó en la habitación - tu casa, tus reglas, quedó entendido - dijo el hombre con una voz determinaba, antes de que sacara su celular y buscara algo en él, desviando su mirada para dirigirse de nuevo a su hija, a quien le entregó su teléfono con la imágenes de un hombre muerto en la pantalla - parece que te has encariñado mucho con estas personas, cariño, y puedo entender que lo hicieras, porque al parecer este chico está dispuesto a hacer lo que sea para proteger a sus mujeres, eso lo respeto; sin embargo, ya no tengo más tiempo que perder en esto, así que ya no me andaré con rodeos. Lo que estás viendo en la pantalla es el cuerpo del exesposo de esta mujer a quien está protegiendo tu amo. Lo asesinó una sierva que Rodrigo compró específicamente para que matara a ese tipo - dijo, dirigiéndome luego una mirada despiadada, nada que me hiciera soltar mi arma o mirar hacia otro lado - como seguramente ya lo sabes, si tu amo tuvo o no algo que ver con ese asesinato es algo que dejará de tener importancia si yo digo que él lo planeó, una afirmación que se sostendrá por sí misma cuando le muestre a la gente correcta otras fotos en las que aparece charlando con tratantes de siervas o paseándose por mercados ilegales, y si eso llegara a pasar, te puedo asegurar que personalmente me voy a encargar de que cada una de estas chicas termine con personas que las maltraten, las torturen y las hagan vivir inundadas de ambrosía pro el resto de su vida, hasta que sean ellas mismas quienes decidan suicidarse con tal de no seguir sufriendo; y en cuanto a tu amo, este chico que parece que haría cualquier cosa por proteger a sus mujeres, a él lo enviaré a una de las prisiones más peligrosas, a convivir con asesinos, violadores y psicópatas para que se convierta en la perra de toda esa escoria que lo verá como nada más que un pedazo de carne ¿Eso es lo que quieres para la gente que te cuidó en estos días? ¿Ese es el destino que quieres que tenga este chico que está arriesgando su vida y la de sus mujeres tan solo para protegerte? - le preguntó el juez a su hija, mientras María miraba aquel celular como si fuera el arma con la que un verdugo estaba a punto de cortarle la cabeza y yo sentía cómo mi camiseta se humedecía de la parte trasera, sabiendo que eran las lágrimas de Alejandra lo que mojaba mi ropa.

- ¡Por favor, papá! ¡No me obligues a ir contigo! ¡Déjame aquí! ¡Alejandra y Rodrigo son buenas personas! ¡No me obligues a irme! ¡Quiero quedarme aquí! ¡Te lo ruego! - le suplicó María, llorando de esa forma derrotada y desgarradora con la cual nos hizo saber que ya se sabía vencida, mientras el juez se guardaba el celular en un bolsillo, sonriendo con una satisfacción perversa al saber que no tendría que usar la fuerza para hacer que su hija se fuera con él, para obligarla a doblegarse ante su voluntad.

- Lo siento, cariño, pero me temo que la decisión ya fue tomada - respondió el juez, sin si quiera tratar de disimular la tremenda satisfacción que le provocaba el haber doblegado una vez más a su hija, disfrutando del tenso silencio que se creó cuando dejó de hablar, el mismo que era solo interrumpido por los sollozos de esa pobre chica, hasta que el desgraciado tuvo suficiente y se puso de pie - muy bien, ¿Cómo quieres que manejemos la transferencia de propiedad, muchacho? - preguntó el juez, empleando ese tono prepotente y autoritario que me hizo hervir la sangre, sin que pudiera responderle antes de que María se me adelantara.

- Tendrás que comprarme - dijo la chica, llamando de nuevo la atención de su padre - veinte mil créditos, a menos de que creas que tu hija no vale esa cantidad - dijo María mientras se limpiaba las lágrimas, tratando de clamarse mientras reunía el valor que le quedaba para imponer una última demanda a su papá - y te encargarás de que el historial de Rodrigo y de sus siervas se borre del sistema, en su récord no debe quedar nada que alguien pueda usar en su contra, ni siquiera una multa de tránsito, nada - agregó, haciendo que el juez sonriera con orgullo, de la forma como un padre normal se comportaría si su hija acabara de ganar algo importante.

- Esa es mi hija - respondió el juez con una voz sobria, antes de que tomara su celular para depositarme los créditos que su hija le pidió, mirándome al final sin decir nada, esperando a que le hiciera la transferencia, la misma que realicé con un nudo en la garganta, porque me pesaba entregar a esa chica a un imbécil de la calaña de ese maldito idiota - ¡Estupendo! - exclamó el tipo cuando la transferencia quedó completada - por el asunto de tu historial, no tendrás que preocuparte, ni siquiera por lo que hiciste esa noche en ese aquelarre que tú y tus amigos armaron en el bosque. Soy un hombre de palabra y me encargaré de que todo lo que has hecho quede borrado - me aseguró, antes de darme la espalda y abrir la puerta del departamento - vamos hija, tenemos muchas cosas de qué hablar - le indicó a María, haciendo que la chica se pusiera de pie, que nos mirara a Alejandra y a mí por un segundo antes de volver a hablar.

- ¿Me puedo despedir de Rodrigo y Alejandra, amo? - le preguntó a su padre, haciendo que el hombre se quedara de pronto muy quieto tras haber sido llamado de esa manera, tan sorprendido por las palabras de su hija que ni siquiera fue capaz de responderle mientras María se dirigía a Alejandra para darle un fuerte abrazo.

- Cuídate mucho, María, espero que las cosas salgan bien para ti - le susurró Alejandra, incapaz de contener sus lágrimas, antes de que la chica se acercara a mí para darme un último beso en los labios y luego abrazarme con mucha fuerza, un gesto que también le sirvió de pretexto para estar lo suficientemente cerca de mí como para decirme algunas palabras sin que su padre ni la misma Alejandra la escucharan.

- No se rinda conmigo, amo, por favor, búsqueme en la galería de la misma forma como lo hizo con Anahí y sus hermanas, porque le prometo que un día me va a encontrar ahí y ya no habrá nadie ni nada que me impida regresar con ustedes - susurró antes de alejarse de mí, dejándome con la boca y los ojos muy abiertos, con un intenso dolor en el estómago mientras veía cómo esa chica cruzaba la puerta con su padre detrás de ella, contemplando la forma como desaparecían de mi vista sin poder decir una sola palabra, sin querer imaginar siquiera lo que María sería capaz de hacer para cumplir con aquella enigmática y aterradora promesa.

                            

Espero que hayan disfrutado del relato. Si desean apoyar mi trabajo, pueden hacerlo suscribiéndose a mi página de PATREON (donde esta serie ya terminó) o adquiriendo el ÚLTIMO tomo de la serie en AMAZON (capitulos 20 - FINAL) (links en mi perfil) Gracias por leer, compartir, comentar y valorar. Linda noche.

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