Elden Ring: Tarnished Edition - Análisis
La versión más completa del sobresaliente juego llega a Nintendo Switch 2 en un, finalmente, gran estado de forma
Muchos años han pasado desde que pusimos un pie por primera vez, incautos de nosotros, en las Tierras Intermedias. Hasta 2022 hay que remontarse, fecha en la que FromSoftware y Bandai Namco, con la colaboración de George R. R. Martin en la mitología base, lanzaron al mundo Elden Ring.
Un juego que consiguió llevar la fórmula de Dark Souls a un mundo abierto sin que esta perdiera su esencia, pero que ahora se prepara para dar un paso que, hasta hace no demasiado tiempo, parecía directamente imposible: funcionar de forma realmente satisfactoria en una consola portátil.
Elden Ring: Tarnished Edition llega a Nintendo Switch 2 este 28 de agosto y lo hace después de un retraso que, visto lo visto, ha terminado siendo una de las mejores decisiones que podían tomar Bandai Namco y FromSoftware.
Mucho ha cambiado, afortunadamente
Las primeras versiones que pudimos ver y probar a lo largo de 2025 estaban lejos de convencer, con importantes caídas de rendimiento, tirones y una sensación general de que la máquina no terminaba de poder con ese vasto y peligroso mundo. Un problema especialmente preocupantes en un juego donde la precisión de los movimientos, las esquivas y los ataques son fundamentales.
Sin embargo, la versión que he tenido el placer de jugar durante una cantidad indecente de horas antes de su lanzamiento es otro cantar, por suerte. Y si hay una conclusión que puedo sacar después de todo ese tiempo es que FromSoftware y Bandai Namco han conseguido, por fin, dar con la tecla en Nintendo Switch 2, como también nos ha demostrado recientemente Duskbloods.
Elden Ring: Tarnished Edition es, con sus inevitables aunque leves diferencias técnicas, una versión perfectamente válida para jugar al enorme RPG de FromSoftware y, en determinados aspectos, una auténtica maravilla teniendo en cuenta el hardware en el que está funcionando.
30 fps que se sienten como algo más
Empecemos por lo que probablemente más preocupa a cualquiera que esté pensando en comprarlo: el rendimiento. Y aquí quiero ser especialmente claro porque las primeras pruebas de 2025 han dejado una imagen que ya no corresponde con el producto que he podido jugar ahora. La experiencia se mueve a 30 fps prácticamente constantes, tanto en modo portátil como con la consola conectada al televisor.
Es más, en ocasiones da la sensación de que estamos viendo algo más que esos 30 fps. No podemos afirmar que exista un modo dinámico que alcance los 40 fps a lo Lies of P porque no hemos realizado una medición técnica que permita asegurarlo, pero sí hay momentos en los que la respuesta visual transmite una fluidez superior a la que normalmente asociamos a un bloqueo de 30.
Tiene sus peros
También hay veces en las que el título se mueve por debajo, pero solo en ocasiones muy concretas que desde luego no empañan la experiencia en su conjunto.
Una de ellas se produjo en una zona con niebla y lluvia, dos elementos que evidentemente cargan de trabajo la escena, y durante unos instantes se apreciaba una pequeña pérdida de fluidez. Otra ocurrió durante un enfrentamiento contra un campamento en el que había más de una docena de enemigos en pantalla, perdiendo éstos algunos cuadros de animación. Similar a cuando en juegos como Monster Hunter vemos monstruos a lo lejos, para que os hagáis una idea.
Pero eso ha sido todo. Cierto es que desde la presentación del juego allá por abril de 2025 tiempo ha habido para sacar el máximo provecho a la consola, y aunque puede que no haya sido así del todo, sí que se ha conseguido un resultado a la altura de lo que esperamos de este ya clásico moderno.
Se hizo la luz
Pero, ¿qué sería de un buen rendimiento, indistintamente de si jugamos en televisor o con la consola en nuestro regazo, si todo lo demás, visualmente hablando, falla? Los conocedores de la obra de Miyazaki saben que aquí no hay problemas, con Elden Ring situándose como uno de los juegos más atractivos del equipo.
Algo a lo que ayuda una distancia de dibujo que nos permite reconocer casi cada detalle de hasta donde nos alcance la vista, importante si tenemos en cuenta la cantidad de peligros que nos esperan en cada rincón. Marca de la casa, esto.
Aquí, además, el escenario no es un mero decorado. Desde la primera vez que vemos el Árbol Áureo al fondo hasta cuando divisamos un castillo desde una colina, el juego utiliza constantemente la distancia para generar curiosidad.
Y es que el Necrolimbo, Leyndell, los Picos de los Gigantes, el Campo Sacroníveo y las incontables zonas subterráneas y ocultas, entre otras muchas, no hacen sino invitar al jugador a la exploración. No será fácil movernos por ellas, Torrentera, nuestra montura, ayudará, por supuesto, pero la recompensa por descubrir hasta el más mínimo rincón merecerá la pena. Si sobrevivimos.
La iluminación, las partículas, la lluvia, la niebla, los efectos de los hechizos y las cenizas de guerra y, especialmente, el espectáculo visual de determinados enfrentamientos siguen ahí. Hay concesiones, como es lógico, pero la distancia respecto a las versiones de sobremesa es mucho menor de lo que cabría esperar, más allá de los cuadros por segundo.
Poniendo la consola en suspensión
La suspensión de Switch 2 es una maravilla para la mayoría de juegos, pero Elden Ring tiene una relación bastante peculiar con ella por culpa de su sistema online. Si estamos jugando conectados y dejamos la consola en suspensión durante un tiempo, la conexión termina perdiéndose y, cuando regresemos, no podremos continuar exactamente donde lo habíamos dejado.
En su lugar y tras un mensaje, seremos llevados de nuevo a la pantalla de título, pero que nu cunda el pánico. Al pulsar continuar, apareceremos automáticamente donde estábamos, y no en un Lugar de Gracia, como esperaríais. Vamos, que no perderemos nada más allá de unos segundos de nuestro tiempo.
Si jugamos siempre offline, evidentemente, no tendremos este inconveniente. Y teniendo en cuenta que Elden Ring se puede disfrutar perfectamente en solitario, es una alternativa completamente válida para quien quiera aprovechar la naturaleza portátil de Nintendo Switch 2 sin preocuparse por las peculiaridades de su conexión en línea.
Las Tierras Intermedias + el Reino de las Sombras
El nombre Tarnished Edition tampoco es un simple subtítulo utilizado para diferenciar la susodicha versión. Nintendo Switch 2 recibirá el juego base y Shadow of the Erdtree en el mismo paquete. Es decir, quien llegue por primera vez a las Tierras Intermedias tendrá delante la aventura completa y la gigantesca expansión que llevó todavía más lejos el diseño de niveles de FromSoftware.
En esta segunda vuelta al juego el DLC me ha resultado especialmente interesante para comprobar qué aprendió FromSoftware de su propio mundo abierto. Shadow of the Erdtree presenta un territorio considerablemente más compacto, pero con una densidad y una verticalidad extraordinarias.
De hecho, por momentos podemos llegar a pensar que su condensado mapa está incluso mejor diseñado que el mundo del juego base, el cual tenía una escala que inevitablemente hacía que no todo tuviera el mismo nivel de interés.
Hay mazmorras secundarias que terminan pareciéndose demasiado entre sí, determinados enemigos reaparecen hasta la saciedad y algunas zonas pueden transmitir la sensación de que estamos recorriendo un territorio diseñado para mantener ocupadas cientos de horas de juego. El problema no está en que Elden Ring sea demasiado grande por definición, sino en que no todo lo que contiene está a la altura de sus mejores momentos. Pero se lo perdonamos.
Además, esta Tarnished Edition incorpora contenido adicional que también se pondrá a disposición de quienes ya tengan el juego en otras plataformas mediante el llamado Tarnished Pack. Son dos nuevas clases iniciales, caballero pesado y caballero de Idus, cuatro nuevos conjuntos de armadura y tres aspectos para Torrentera.
Sinluces híbridos
Si ya tenemos Elden Ring en PlayStation, Xbox o PC, justificar el hacerse con esta nueva edición dependerá principalmente de cuánto valoremos la posibilidad de jugarlo de forma portátil, pero también entrará en juego que aún no dispongamos de Shadow of the Erdtree, casi un juego en sí mismo por duración (y precio, casi 40 euros de forma habitual).
Para quien nunca haya jugado a Elden Ring, en cambio, la situación es bastante distinta. Tener el juego base, la expansión y el contenido adicional de esta Tarnished Edition en una única edición para una consola híbrida es una propuesta difícil de ignorar.
La obra de Miyazaki y su equipo era y es sobresaliente, un título de aquellos que marcan a todo aquel que tiene la paciencia suficiente como para profundizar en él y que además nos enseña que la frustración es solo una parte del proceso, ahora también en Nintendo Switch 2.
Análisis de Elden Ring Tarnished Edition - Sin miedo a nada
