close
TodoRelatos Image
 
 -CREAR CUENTA  -Recordar Clave  -Ayuda
Image
Image
 [ Comunidad de Cams +18 ]  26.431 Autores | 169.890 Relatos eróticos 
Image
NOVEDADES CATEGORÍAS TOP100 AUTORES BUSCADOR
Image
-TODORELATOSINTERRACIALCHONI Y SNOWBUNNY (4)
[ +
Image
Image
Fecha: 13-Jun-24 � Anterior | Siguiente � en Interracial
Image

Choni y snowbunny (4)

Winterfell
-Accesos: 7.935
-Valoraci�n media: Image
-Tiempo estimado de lectura: [ 25 min. ]
 -   +  Image Image Image Image
Image
Vane contin�a sus andanzas y ahora involucra en ellas a una persona cercana Version para imprimir

Vane estuvo a punto de estrellar su teléfono móvil contra la acera de pura frustración. Acababa de salir de clase, había encendido su teléfono y se encontró con un aluvión de mensajes de Angela, tanto en WhatsApp como en Telegram, y en todos los formatos que ambas aplicaciones de mensajería permiten. Después de haberle dado de comer coño y culo lefado a la bollera de su cuñada esta parecía haberse vuelto loca y no dejaba de mandarle mensajes con la esperanza de verla y mantener relaciones sexuales de nuevo. Llevaba así cerca de dos semanas, y estaba notablemente cabreada. Por un lado estaba barajando bloquearla, teniendo en cuenta que Angela no se hablaba con sus padres y apenas con Alex no tenía que temer recriminaciones ni del cornudo ni de los padres de este. Por otro lado, era útil mantener el contacto por si quería un nuevo tatu, y por otro para prevenir que la bollera fuera con el cuento a Alex y este descubriese la enorme cornamenta que portaba.

En esas estaba de camino a su casa, paseando por el parque y rumiando que hacer con Angela, cuando notó una manaza que le cogia descaradamente su trabajado trasero. Vane apenas se sobresaltó por el inesperado contacto físico, pero se giró lista para golpear a quien hubiera osado tocar su firme culo. Sin embargo al ver quien había sido quien había palmeado su retaguardia, Vane abandonó su beligerancia.

- Coño, Samu, no entiendo como puedes ser tan sigiloso.

- Jajajajaja, hábil que soy - dijo riendo un negrazo de casi dos metros de altura y con una musculatura que impresionaba ya a distancia - ¿Has terminado por hoy tus clases, puta? - añadió con total confianza el guineano, sabiendo bien a quien tenía delante.

Vane recibió la frase con el mismo o mayor gusto que si Samu la hubiese llamado por su nombre o le hubiese dicho guapa, muchacha o amiga.

- Si así es, por hoy terminó el coñazo - replicó Vane con alivio.

En la oscura cara de Samu se dibujó una amplia sonrisa lúbrica.

- Magníficas noticias. Justo había salido del piso pensando que tenía ganas de descargar los cojones antes de pasar por el gym y a ver con qué zorra blanca podría hacerlo y voy y te encuentro a ti meneando ese culazo que tienes - añadió Samu.

El cuerpo de Vane reaccionó como de costumbre ante la chulería y falta de respeto del africano y notó como su coño empezaba a segregar flujo en anticipación de lo que inevitablemente iba a pasar.

- Pues me va bien que los descargues en mi, Samu - replicó resueltamente la choni. Vane sabía que Samu era muy mal hablado en cualquier situación, y tratándose de sexo y habiendo confianza aún más, si a eso le sumamos que Vane también gustaba de usar un lenguaje mal sonante en estas situaciones, resultaba que se trataba del proverbial "nunca falta un roto para un descosido".

- Cojonudo, zorra - dijo Samu plantando su manaza en el culo de la choni, atrayendola hacia el y plantando un profundo morreo a la joven mientras con la otra mano sobaba uno de los turgentes pechos de la chica.

Vane respondió con ganas al asalto de la lengua del guineano en su boca y se enzarzó en un combate de lenguas con este, el cual se extendió durante más de un minuto.

Vane rompió el morreo para preguntar un tanto ingenuamente porque ya se maliciaba la respuesta - ¿Vamos a tu casa entonces, Samu?

- Ni de coña, guarra. No me apetece volver para atrás. Vamos donde tu ya sabes, que bien que te gusta que te joda al aire libre, blanquita zorrona.

La pareja se dirigió hacia una zona poco concurrida del gran parque urbano, con la manaza de Samu firmemente plantada en el culo de Vane. En un principio la mano iba sobre los leggings con estampado de leopardo que la chica vestía, pero cuando se alejaron de las zonas más concurridas la mano del guineano se introdujo bajo los leggings y uno de los dedos del africano incursionó dentro del ano de Vane. Esta recibio al intruso con un saltito y una sonrisa de alegría y siguió caminando junto al semental que iba a follarla en el mismo parque.

Tras unos minutos de paseo la pareja se metió entre unos frondosos y altos matorrales para ir a parar a un pequeño claro en lo que parecía una zona maciza de vegetación enrevesada. El sitio era el picadero de unos cuantos practicantes del sexo al aire libre, pero a aquellas tempranas horas de la tarde era de todo punto inusual que alguien fuera allí a dar rienda suelta a su lujuria, de manera que Samu y Vane estaban seguros de que iban a estar tranquilos. El claro estaba tapizado por un césped bastante crecido y nada cuidado en el cual se podían apreciar algunos preservativos usados abandonados por otros visitantes del lugar. Samu, quien llevaba a la espalda una mochila con prendas para usar en el gimnasio, sacó de esta una toalla que tendió sobre el césped a fin de tener una zona cómoda donde dedicarse a la jodienda.

Apenas había colocado el mandingo su toalla en el suelo cuando Vane se puso descalza sobre ella. Ya había tirado despreocupadamente su mochila al suelo y sobre ella habían caído la sudadera con capucha y la camiseta que hasta hace unos segundos cubrían su torso. Sin dar tiempo a Samu para casi nada más Vane se arrodilló y bajó el pantalón de chándal al africano. Casi le golpea la cara el pollon del guineano al saltar libre de la opresión causada por la prenda deportiva. Vane observó el mastodontico miembro viril por unos segundos antes de besar la punta, recogiendo el precum que brotaba por la uretra de semejante bastón de carne. Tras saborear el abundante líquido que manaba del poderoso pene del guineano, Vane empezó a lamerlo. Sus lamidas fueron bajando por el negro miembro hasta que llegó a los colgantes y enormes y depilados cojonazos del semental. Vane jugueteó con ellos lamiendolos, introduciéndolos en su boca para chuparlos, deleitandose en la maniobra.

Samu no tardó en hacer caer los pantalones hasta sus tobillos mientras Vane seguía comiendole los cojones, sabedor de cual sería la siguiente maniobra de la española. Y en efecto, tan pronto la choni tuvo acceso franco pasó a colocarse de modo que pudiera comerle el culo al macho que iba a follarla. Como era su costumbre y su pasión Vane se dedicó a lamer el ojete y el canalillo entre las nalgas de Samu, con dedicación y gran efusión de babas, mientras aspiraba el aroma intenso del macho. Después su juguetona y atrevida lengua se adentró en las oscuras profundidades del ano del guineano, repasandolo con esmero y con una intensidad de movimientos linguales que ya habría querido experimentar Alex en los morreos que había experimentado con su novia, la choni puta de negros, y todo ello mientras masturbaba a dos manos el pollón del semental

Samu se encontraba en el séptimo cielo. Allí en pie con los pantalones por los tobillos y aquella cerdita lamiendo lo más profundo de su tracto rectal mientras meneaba su polla estaba a punto de alcanzar un potente orgasmo. Pero su plan no pasaba por dejar que su semen abonase el césped del parque, de manera que con no demasiados buenos modos apartó de su culo a la choni.

- Para, puta, que me vas a sacar la leche antes de tiempo, so zorra - tronó el guineano al tiempo que hacía que Vane cayese de espaldas sobre la toalla.

La blanquita reaccionó con una sonrisa y sacando la lengua traviesa sin inmutarse por los improperios ni los malos modos del guineano, justo al contrario estaba más excitada aún si cabe. La respuesta al gesto de la choni fue que Samu le lanzó un copioso escupitajo a la cara que cayó en la lengua de Vane, y esta lo recibió con total delectación tragandoselo sin variar su gesto.

- Vamos, putona, quítate esos leggings y abre las piernas, que te voy a partir en dos - dijo con tono apremiante el semental.

Vane se bajó rapidamente los leggings, con la habilidad que da la práctica, pero no llegó a desprenderse del tanga rosa de putón que llevaba, ya que en cuanto tuvo el paso libre, Samu se lanzó sobre la chica, abriendo al máximo las piernas de Vane y clavando a fondo su miembro en la húmeda grieta de la jovencita. Vane reaccionó a la invasión de sus entrañas con un sonoro gemido de satisfacción. El guineano tras la primera embestida continuó percutiendo la vagina de la jovencita sin el menor remordimiento, justo todo lo contrario. Con el tamaño de miembro que gastaba Samu no era posible que lo enterrase completo en el coño de ninguna mujer, fuera blanca o no, pero Vane era de las que más centímetros de polla era capaz de albergar y nunca se quejaba por el asalto del guineano.

El ritmo de taladro neumático que Samu imprimió a su follada desde el primer segundo habría hecho pasar un muy mal rato a muchas mujeres, sin embargo Vane estaba encantada por el martilleo que recibía su utero por parte del manubrio del africano. Vane no estaba recibiendo de manera pasiva las puñaladas de carne, sino que con su pelvis acompañaba a las empelladas de Samu, mientras que con sus manos agarraba las pétreas nalgas del negro, incitándole a que mantuviera el infernal ritmo.

Samu estaba en muy buena forma física, cosa que saltaba a la vista de cualquiera que se topaba con el guineano, de modo que el bombeo en el interior de la choni se prolongó en el tiempo más allá de lo que habría aguantado la mayoría de los sementales que usaban a Vane para vaciar los cojones. Y era este uno de los motivos por los que Samu era uno de sus machos negros favoritos, el otro era la rudeza con la que la follaba. Samu no sólo estaba machacando a pollazos su coño, con una de sus manazas ejercía presión sobre su cuello y con la otra estrujaba una de sus tetas con bastante saña. Esa sensación de calor, plenitud vaginal, opresión, dolor la volvía loca, y su coño destilaba jugos en gran cantidad lo que hacía aún más fácil la salvaje follada del guineano, el cual se acercaba de manera inexorable al orgasmo, por más que quisiera disfrutar de los bajos de la choni.

Samu trató de sofocar el grito de frenesí que acompañó a su primera descarga seminal en el interior de la choni, aunque sin demasiado éxito debido al estado de excitación en el que se encontraba. El guineano lanzó andanada tras andanada de semen pegajoso y caliente en el coño de la choni hasta llegar a desbordarlo, extendiéndose el líquido viscoso por los muslos de la jovencita. La cantidad de semen que Samu vertió dentro de Vane fue descomunal, hecho demostrativo no sólo de la potencia del guineano, sino también de que llevaba un par de días sin vaciar los testículos.

Sin solución de continuidad Samu se retiró del interior de Vane, con lo cual el torrente viscoso que brotaba de la vagina de la española incrementó su caudal empapando la toalla donde yacía la joven con cara de satisfacción.

Samu le hizo un gesto para que se incorporase, cosa que Vane hizo velozmente y tan pronto estuvo sentada sobre la toalla el guineano le enchufó su manguera en la boca sin la menor ceremonia mientras le espetaba: - Venga puta, limpiame la polla que aún tengo que ir al gimnasio.

Vane lamió, relamió y chupó aquel tronco de carne negra en toda su extensión eliminando cualquier rastro de semen o flujos vaginales en el mismo con el mayor de los entusiasmos, y gran profusión de babas. La maniobra de Vane paulatinamente iba convirtiéndose en una nueva mamada, haciendo que la morcillona polla del semental empezase a recobrar la rigidez. Samu estaba complacido por el entusiasmo de la blanquita, pero no quería saltarse la visita al gimnasio de manera que apartó con bastante rudeza a Vane.

- Para, guarra, que tengo que ir al gimnasio. Mira que te gusta la polla negra, zorra.

Vane sonrió orgullosa de los comentarios de Samu y permaneció tirada, aún bajo los efectos de la oleada de sensaciones que había experimentado durante la intensa follada, mientras Samu recomponía su atuendo y se marchaba. Pasados casi 15 minutos la choni recompuso su atuendo, recogió su mochila y la toalla de Samu y se marchó a casa. Durante el camino podía notar como el torrente seminal que había vertido el guineano en su interior aún salía de su dilatada gruta, empapando la entrepierna y más allá. Sin embargo nadie apreció nada gracias al estampado de leopardo de los leggings de Vane, que mimetizaba perfectamente la humedad creciente de la prenda.

Tan pronto llegó a casa Vane se dirigió a la ducha no sin antes dar un beso salutatorio a sus padres en la mejilla, disfrutando del morbo de saber que hacía menos de una hora le había estado comiendo el pollón a un macho negro y su boca aún tenía regusto a esperma. A mayor abundamiento ella percibía el olor a semen que desprendía su atuendo y le pareció increíble que sus padres no lo apreciasen, dando gracias una vez más por la estupidez o la ceguera de sus progenitores. En el preciso instante que iba a meterse en la ducha Vane le dio un nuevo vistazo a su móvil para encontrar un nuevo mensaje de audio de Angela. Con desgana la joven lo descargó y procedió a escucharlo, cambiando el gesto a medida que escuchaba el mensaje de la bollera. Escucho el mensaje nuevamente para estar segura de que no lo había malinterpretado y cuando terminó la segunda reproducción tuvo claro sin lugar a dudas que su cuñadita estaba poco menos que amenazandola con ir con la verdad a su hermano para que se enterase de la cornamenta que portaba, a no ser que repitiesen encuentro, ya que no podía quitarse de la cabeza a la choni tras la boda.

Si había algo que era una mala idea a la hora de relacionarse con Vane era retarla o amenazarla. La choni en esas circunstancias se volvía un auténtico peligro como habían descubierto algunas personas en el pasado para desgracia de ellas. Esta  no iba a ser un caso diferente, y Angela iba a vivir en carne propia ese dicho de "ten cuidado con lo que deseas no se vaya a convertir en realidad".

La joven se duchó y acicaló tranquilamente y después envió un mensaje a Angela. Con tono falsamente sumiso y acobardado le dijo a la lesbiana de quedar la tarde del viernes para verse, y Angela, presa de la lujuria aceptó la propuesta de la choni. Si no hubiera estado tan cegada por la pasión seguramente se habría dado cuenta de que la propuesta de Vane no era la mejor de las ideas, pero la presunta victoria hizo que Angela no valorase bien la situación, como iba a descubrir en pocos días.

A Vane no le fue difícil dejar preparado el escenario para dar su merecido escarmiento a Angela, tener tantos amigos en el entorno marginal tenía sus ventajas en ciertas ocasiones, y cuando el viernes llegó, Vane tenía todo listo.

Vane sabía que Angela era aficionada a mezclar estupefacientes, sobre todo coca, y sexo, así que la oferta que le había hecho era encontrarse para ir primero a buscar algo "para entonarse" y pasarlo bien, y después irían al apartamento de Angela a tener sexo. Y Angela había dado el más entusiasta asentimiento sin reparar en que habían quedado junto a uno de los barrios menos recomendables de la ciudad, sin importarle lo más mínimo que Vane le dijera claramente que irían al piso de uno de sus amigos a buscar "harina".

Llegado el viernes Vane y Angela se encontraron en el lugar acordado. Las dos vestían atuendo deportivo, en aquel sitio un atuendo más sexy podía traer problemas rápidamente si no se era habitual de la zona, cosa que Vane si era, pero la choni era muy lista y sabía que llevar otras pintas era confiar demasiado en la obnubilación de Angela para ignorar las señales de riesgo. La lesbiana por su parte llevada por la promesa de sexo con la choni y farlopa a buen precio iba de cabeza a la boca del lobo sin pensar en nada más.

Y así la pareja de chicas se plantó ante la puerta de un apartamento anónimo de uno de los desvencijados bloques de pisos que proliferaban en el vecindario. Vane llamó a la puerta, siguiendo una cadencia muy particular a la hora de golpear en el marco, que era el modo en que llamaban los visitantes del piso que iban a comprar alguna de las sustancias ilegales que en su interior se vendían. La puerta se abrió tras un par de minutos de espera y en el recibidor apareció un enorme congoleño que habría provocado temor en cualquier visitante que fuera buscando causar problemas.

- Hola, Patrice - saludó con afabilidad Vane - Venimos a por algo de material

- Pasa, nena. Hacia tiempo que no sabíamos de ti- mintió el congoleño - Vamos a ver que quieres pillar

Vane entró resuelta al piso y sin dudar Angela fue detrás, mientras Patrice cerraba la puerta tras ellas. Angela se sorprendió al ver el contraste entre el desastrado aspecto del exterior del edificio y sus pasillos comunitarios y el interior del piso. Sin duda los negocios le iban bien a los habitantes del apartamento porque estaba decorado con ostentación y no faltaba ni un detalle en el mismo.

La pareja de blanquitas y su escolta negro pasaron por el salón, avanzaron por varios pasillos, lo que revelaba que aquel apartamento estaba formado por varios pisos unidos y fueron a entrar en lo que para sorpresa de Angela era una enorme habitación con una gran cama en el centro, un par de amplios sofás, espejos por las paredes, estantes con lo que sin lugar a dudas eran juguetes sexuales, y por otro lado ni rastro de la coca que la lesbiana había ido a buscar, pero lo que si había era media docena de africanos repartidos entre los dos sofas. Angela supo sin lugar a dudas que estaba en un lío. Sobre todo porque de los seis mandingos, cuatro tan solo vestían boxers y los dos restantes estaban totalmente desnudos mostrando sendos penes realmente grandes.

La lesbiana trató de retroceder pero Patrice le cerró el paso. Vanesa miraba la escena con una sonrisa cruel y triunfal en el rostro.

- Tía, esto no tiene gracia - dijo con desesperación en su voz la bollera, cada vez más preocupada por el cariz de los acontecimientos.

Apenas había dicho esa frase y de modo totalmente inesperado para Angela, aterrizó en su mejilla izquierda un espectacular bofetón propinado por Vane. La chica no cambió ni un milímetro en su expresión facial de triunfo. Iba a disfrutar cada segundo de lo que estaba a punto de suceder, y curiosamente no iba a ser ella la que recibiese una ración de sexo duro de aquellos sementales.

- Pensabas que podias someterme, atemorizarme, pero mira quien es la presa de quien, estúpida - le dijo Vanesa a su cuñada, la cual se tocaba incrédula la mejilla izquierda.

- Estas loca, joder, ¿Como se te ocurre.... - empezó a decir Angela, pero otro fulgurante bofetón fue a impactar en la mejilla derecha de la lesbiana. En ninguno de los dos casos había sido capaz de detener el golpe y ahora su cara le ardía a partes iguales por el golpe y por la rabia de ser incapaz de defenderse de los ataques de una chica más joven que ella.

- No te he dicho que puedas hablar, cerdita. Ya que te dejó tan alucinada nuestro último encuentro y lo que hiciste esa noche fue básicamente comerte un par de corridas de machos africanos que llevaba dentro, he pensado que lo mejor es evitar intermediarias y que ellos te den directamente el zumo de sus cojones.

Angela iba a abrir la boca nuevamente pero se detuvo antes de articular palabra, los dos sonoros y dolorosos guantazos que acababa de recibir la disuadieron de provocar una nueva reacción violenta de la choni.

- Pensaste que era buena idea amenazarme para llevarme de nuevo a tu cama - continuó su monólogo Vane - Ahora te vas a arrepentir de ser tan estúpida. Nadie me amenaza y se sale con la suya.

Vane se apartó para dejar vía libre a los sementales africanos, los cuales ya estaban todos desnudos, salvo Patrice. Angela vío claramente el bosque de pollones negros que se aproximaba a ella y empezó a temblar de rabia y miedo a partes iguales.

- Os denunciaré, esto es una violación, y os van a meter un paquete si seguís adelante - gritó Angela haciendo acopio de todo su valor para lanzar esa protesta.

La respuesta de los africanos dejó perpleja a Angela. Sus palabras arrancaron una sonora carcajada al septeto, sin que ninguno de ellos mostrase la menor preocupación por la advertencia de Angela, la cual no daba crédito a la falta de peso de su argumento.

- Zorra, la policía no se atreve a entrar aquí si no es con los GEO por delante, y aún así rara vez se aventuran en este barrio - dijo burlona Vane - ¿Crees que los maderos se la van a jugar por una consumidora de coca, que es conocida de la policía, porque tuvo una mala experiencia al venir a comprar farlopa al barrio más peligroso de la ciudad? Buena suerte con eso.

La cara de frustración de Angela ante las palabras de Vane apenas duró unos instantes borrada por el bofetón que le propinó Patrice a la lesbiana, que la hizo caer al suelo. El enorme y orondo congoleño se inclinó minimamente mientras decia a la joven en un tono inquietantemente tranquilo: - No vas a ir a la policía. Si nos denuncias tendrán que hacer las pruebas de ADN a lo que quede de ti, si es que encuentran tus restos, para que tus padres tengan algo que enterrar. Si me entero de que siquiera te has acercado a menos de 500 metros de una comisaría, y me enteraré, date por acabada, zorra.

Angela estaba blanca de miedo, estaba claro que de allí no iba a salir sin ser objeto de una violación, y no había nada que pudiera hacer para impedirlo. Cualquier idea de resistencia que pudiera haber albergado en su mente había sido completamente erradicada por el guantazo del congoleño y su posterior amenaza. Así que no trató de evitar que los africanos le quitasen la ropa, no es que hubiera podido evitarlo forcejeando con ellos pero si que les habría costado más alcanzar su propósito, de manera que en un periquete Angela estuvo totalmente desnuda y su ropa tirada en una esquina.

Los africanos se pararon a mirar el físico de la lesbiana y sus gestos dejaron claro que les gustaba lo que estaban viendo. Angela no era una lesbiana masculina, se mantenía en forma, iba al gimnasio pero no buscaba obtener un cuerpo androgino, de manera que ofrecía a la vista de los sementales un físico proporcionado, tonificado y totalmente deseable. Un culo potente sin ser desproporcionado, un pecho pequeño pero firme y sobre todo un cuerpo lleno de tatuajes, y con bastantes piercings. Angela cumplía con el estereotipo del tatuador profusamente tatuado, pero en su caso no a base de tatus inconexos, sino que como buena admiradora de la cultura y animación japonesa estaba tatuada como se habría esperado de alguien relacionado con la Yakuza. En cuanto a los piercings llevaba coronados los pezones con sendos aros, al igual que el clitoris, mientras que en el ombligo llevaba una tachuela metálica.

Pronto las manos de varios de los africanos empezaron a sobar sin mucha delicadeza el cuerpo de Angela, recorriendolo de un extremo a otro, con especial énfasis en sus tetas, culo, coño, recibiendo algún tirón de los anillos que le hicieron proferir pequeños gritos. Patrice no tuvo que hacer demasiada fuerza para obligar a la lesbiana a arrodillarse delante del desfile de pollones que tenía delante, y pero sin que la tatuadora hiciera ningún movimiento adicional. Uno de los africanos que tenía delante trato sin éxito de meterle el pollon en la boca a Angela, ya que esta no abrió ni un milímetro la boca. Hasta el momento en que otro de los subsaharianos se inclinó y dio un fuerte tirón del anillo del pezon derecho. Esa acción desencadenó un grito por parte de la española que fue rápidamente sofocado por los 24 centímetros de carne congoleña que irrumpieron en su boca. El africano casi se la metió hasta los cojones, sin importarle los intentos de Angela por separarse. La chica tenía dificultad para respirar debido al intruso que se abría camino por su boca hasta llegar hasta su tráquea. Las babas brotaron como un torrente de la boca de la chica, yendo a parar a sus tetas. El africano agarro la cabeza a Angela y empezó a follarle la cara de manera inmisericorde, mientras las babas y las lágrimas caían libre y abundantemente de la faz de la lesbiana.

El primero de los africanos no se recreó demasiado en la follada de boca, había otros seis hermanos negros esperando su turno y no quería generar una pelea, así que se retiró de la garganta de Angela dejando el campo libre al siguiente en la fila. La chica apenas tuvo tiempo de recuperar la respiración cuando un nuevo salami negro invadió su boca, abusando de ella con la misma ferocidad del primero al punto de que era posible vislumbrar en su garganta los embates de aquel pollón. Las babas seguían fluyendo de la boca de la joven la cual estaba empapada por su propia saliva.

El tercero de la fila le dijo algo a sus compañeros en su idioma natal, lo cual estos recibieron con carcajadas. Angela se sorprendió al ver que tras apartarse en segundo su boca no era rellenada de modo inmediato con un nuevo pollon. Esto le permitió respirar de manera profunda y a pleno pulmón,  pero estando en esas se encontró que uno de los machos, el cual se había situado a su espalda, metía dedos de ambas manos en su boca, obligándola a mantenerla abierta. El tercero de la fila se plantó delante de ella, pollón semierecto en la mano y le dijo:

- Tu zorrita, estas echando mucha baba, vas a deshidratar. Tendrás sed. Yo soy hombre considerado con mujer blanca y daré de beber - explicó el africano, repitiendo ahora para su audiencia española lo que había dicho a sus amigos africanos, todo ello con una cínica sonrisa en la cara.

El africano empezó a mear tan tranquilo en la boca de Angela. El líquido amarillo, caliente y salado penetró sin impedimento en la boca de la joven, los dedos del otro africano estaban tan a fondo y firmemente colocados que Angela apenas pudo apretar la mandíbula, y cuando lo hizo recibió un rodillazo en la espalda por parte del africano que la hizo cesar en su intento de cerrar la boca de manera inmediata. Rápidamente tuvo la boca llena pero logró evitar tragar, cayendo el líquido dorado sobre sus tetas.

El congoleño cortó su micción al ver que se estaba derramando por el cuerpo de la chica y se inclinó lo suficiente para coger los aros que colgaban de los pezones de su víctima y empezar a tirar de ellos, incrementando poco a poco la tensión y el dolor en aquella parte del cuerpo de la lesbiana, y arrancandole un extraño alarido de dolor a causa de los dedos que tenía en la boca.

- Eres desagradecida, yo hacerte un regalo, yo preocuparme tu salud y tu no beber. Como dejes caer otra vez yo arranco estos aros, blanquita - dijo amenazante el congoleño antes de soltar los aros y volver a erguirse frente a Angela.

Sin mayor demora el africano volvió a orinar en la boca abierta de Angela, y esta vez no le quedó más remedio que tragar, si quería evitar la amenaza del macho negro. El líquido amarillo pasó ardiente por la garganta de la lesbiana hasta ir a alojarse en su estómago. La española no se había sentido nunca tan humillada, tan usada, tan indefensa y para más inri a manos de un hombre, lo que hacía la situación un millón de veces peor. Estaba allí con la boca abierta contra su voluntad, desnuda, rodeada de africanos que estaban abusando de ella y tragando la meada de aquel tipo que parecía no iba a terminar nunca.

Justo en aquel momento captó movimiento justo a la espalda del africano que la estaba usando de orinal. Había estado tan enfocada en los africanos que habían follado su boca y en el que la estaba meando que había pasado por alto a Vane, que había tomado asiento justo a la espalda de la jauría africana. La choni se había desprendido de la parte inferior de su atuendo y se estaba masturbando furiosamente viendo el espectáculo que Angela y los africanos le estaban brindando.

Aquella nueva información dio un vuelco a la percepción de Angela. La lesbiana solía ser dominante con las chicas con las que mantenía relaciones, y sin embargo, en el caso de Vane era la choni la que había llevado siempre la voz cantante al punto que en la primera ocasión que Angela había querido imponer su voluntad había acabado delante de 7 negros que iban a follarla quisiera ella o no. El caso es que la bollerita, en su deseo de complacer y recibir la atención de Vane, se excitó sobremanera al ver como la choni disfrutaba de la humillación y los abusos a los que era sometida. La lesbiana empezó a pensar que dar un buen espectáculo complacería al objeto de su deseo y en consecuencia debía hacerlo lo mejor posible.

Tan absorta estaba Angela en sus pensamientos que ni siquiera se dió cuenta de que el congoleño había terminado de mear en su boca, y estando con la boca abierta como estaba, el cuarto macho africano empezó a follarle la boca con la misma falta de delicadeza de los anteriores. Pero ahora la cosa era diferente y Angela intentó acompañar a la follada de cara con movimientos de cabeza, no sólo por dar más y mejor espectáculo a Vane, sino también por tratar de hacer la situación lo más llevadera posible. Los africanos apreciaron el cambio de actitud de la lesbiana y en su idioma empezaron a decir que debían estar curando a la bollera de su lesbianismo a base de pollazos.

Cuando el cuarto africano estuvo próximo a correrse en la boca de la joven detuvo súbitamente los pollazos, y se retiró dejando nuevamente a Angela con la boca abierta como una tonta. La chica esperaba que pasara el quinto semental a darle a saborear su miembro viril, pero no fue eso lo que sucedió. Patrice, que había estado viendo el espectáculo mientras masturbaba su desproporcionado pene, se acercó hasta Angela, la levantó del suelo y con poca ceremonia la llevó hasta la cama y sin solución de continuidad procedió a clavarsela en el coño puesta la tatuadora a cuatro patas. El enorme congoleño se sorprendió por la humedad del coño de la lesbiana y por el hecho de que no le hubiera costado demasiado metersela. Lo que Patrice desconocía era que Angela aunque lesbiana era una "size queen", acostumbrada tanto a usar vibradores y dildos de tamaño XXL como al fisting. Angela también recibió con sorprendente agrado el pollón del africano en su interior. El tamaño de aquella verga era de su gusto, y por otro lado apreció que el calor, la textura y las sensaciones que le proporcionaba aquella masa de carne y músculo que estaba barrenando su vagina eran muy superiores a las que le habían reportado los múltiples juguetes sexuales que habían horadado su coño a lo largo de su joven vida. Angela estaba disfrutando la follada, era inútil negarlo, a pesar de su lesbianismo, a pesar de que ella no había dicho si a nada de lo que estaba pasando, a pesar de que la habían amenazado, golpeado y usado de orinal. Y lo que era aún más retorcido, estaba disfrutando del hecho de que Vane estuviera disfrutando a su vez al ver todo aquello.

Patrice no se demoró demasiado en llegar al orgasmo y le lanzó una copiosa corrida en el coño a la lesbiana. Angela sintió con total claridad como brotaba un río en su interior, un río caliente y pegajoso de tal caudal que llegó a pensar que iba a salirle por la boca, como si eso pudiera ser físicamente posible. La sensación, desconocida para la joven, hizo saltar el último resorte en la mente de Angela y esta terminó de explotar en un orgasmo arrollador. En aquel momento la joven terminó de perder cualquier inhibición o reparo que le pudiera haber quedado, y ni siquiera el hecho de haber recibido aquella corrida sin la menor protección le preocupo lo más mínimo.

No tuvo que esperar mucho tras la retirada de Patrice de su coño para recibir un nuevo visitante, y nuevamente se trataba de un tamaño aventajado el del nabo que se adentraba en su vagina. Ella misma ayudo en la maniobra echándose hacia atrás para que la entrada fuera más rápida y en cuestión de décimas de segundo se encontró de nuevo percutida en lo más íntimo por este otro pollón africano. Este segundo follador le daba estocadas más rápidas que Patrice, que se había dedicado a dar embestidas secas y todo lo profundas que la vagina de Angela había sido capaz de tolerar. Pero los vaivenes a los que se encontraba sometida Angela no disuadieron al congoleño que había hecho beber su meada a la lesbiana a la hora de volver a ponerse delante de ella y volver a usar la boca de Angela para su disfrute. El ataque desde ambos extremos resultó de inicio agobiante y abrumador para la lesbiana. Tener un pollon taladrando su coño era una cosa y tenía que reconocer que le era placentero, pero que a la vez otro manubrio negro estuviera pugnando por llegar hasta su garganta era todo reto que a Angela le estaba resultando difícil asumir. Es por ello que supuso un relativo alivio el hecho de que el macho negro que estaba usando su boca soltase la carga de semen que acumulaba en los cojones. Angela encontró sencillo tragar las andanadas de semen que el macho soltó en su boca, al menos podía regular el ritmo a la hora de tragar y lo que no era capaz de tragar podía dejarlo caer de su boca, y el sabor no le resultó desagradable.

Apenas había terminado de tragar aquella lechada cuando tuvo que aprestarse a mamar la siguiente polla. Angela ya no tuvo reparo no sólo en chupar el nuevo rabazo con creciente entusiasmo, sino que también empezó a emplear una de sus manos para masturbarlo a medida que tragaba polla, y todo ello sin dejar de recibir pollazos en sus bajos. El follador siguió aporreando con su miembro el interior de la vagina de la joven hasta derramar dentro otra oleada de semen africano, mientras rugía de placer. Angela volvió a sentirse presa de las sensaciones orgasmaticas que ya había sentido cuando Patrice le relleno el coño un rato antes y a duras penas pudo continuar mamando al macho que ocupaba su boca.

Apenas había quedado el coño de la lesbiana libre cuando un nuevo mandingo se aplico a la labor de follarla, todo ello sin que en ningún momento Angela hubiera podido limpiar sus bajos de manera que de su coño brotaban chorros y grumos de semen a cada empujón del macho de turno, escena que uno de los africanos se decidió a inmortalizar en un video, sin que Angela se diera cuenta de nada.

Mientras los otros africanos o bien reponian fuerzas para un nuevo asalto con Angela o bien no paraban de sobar sus pollones para estar listos y ser los siguientes en dar buena cuenta de la española. Ninguno intentó nada con Vane, todos la conocían bien y habían disfrutado de sus habilidades, pero el plan que les había propuesto la choni pasaba porque esa tarde solo recibiría carne negra la pesada de su cuñadita. Y conforme al plan se estaban comportando, por más que Vane estuviera medio desnuda metiéndose dedos en el coño y frotándose el clitoris mientras veía el espectáculo.

La choni estaba disfrutando del espectáculo sobre manera. No era una chica que acostumbrase a masturbarse, ya que no necesitaba recurrir a ello si quería disfrutar del sexo, pero ver humillada y usada a su cuñada había sido sumamente satisfactorio y por ello había logrado sacarse ella un par de orgasmos mientras la observaba recibiendo pollas negras por sus orificios corporales. Aún con todo Vane no pensaba seguir oficiando de mirona más tiempo y procedió a recomponer su vestimenta, se suponía que esa noche iban a cenar en familia y no tenía intención de llegar tarde, y se marchó discretamente en el momento en que otro de los congoleños empezaba a abrirse pasó a través del ano de Angela. Los gritos de la lesbiana a medida que su ojete cedía ante el empuje del ariete de carne del africano acompañaron a la choni mientras caminaba rumbo a la salida.

Justo antes de salir se encontró a Patrice, que había vuelto a su puesto junto a la puerta.

- Tu amiga es una zorra de primera, Vane. Nadie cree que ella es bollera - dijo riendo Patrice.

- Pues ya te digo que lo es, o lo era - dijo carcajeandose Vane, mientras salía por la puerta - Pasadlo bien, y no os paséis demasiado con ella.

Vane cogió el móvil antes de llegar a las escaleras, y mandó un mensaje a su madre para decirle que llegaría a tiempo. Tras ello entró en Telegram donde se encontró varios mensajes de Patrice, y a medida que bajaba por las escaleras fue abriendo las fotos en las que se veía a Angela recibiendo polla por todos los agujeros a la vez. Vanesa sonrió orgullosa de su creación y reenvío una de ellas a Angela con el texto: "De nada por la diversión. No olvides ir a pedir la píldora del día después. Besos".

Image Descubre la Comunidad de Webcams +18 de TodoRelatos
Conecta, comparte y vibra en vivo con las cámaras.

www.comunidadcams.com

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecer�n y supondr� una mejora en la calidad general de la web.
Image  Comentarios sobre este Relato (12)
Image
\"Ver  Perfil y m�s Relatos de Winterfell
Image
Image  A�adir a Lista de Favoritos
Image
Image  Reportar Relato
Image
Image
� VOLVER A LA PÁGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
Image
Image
Image
Image

📹 WEBCAMS +18: 1.000 Monedas Gratis!