La historia de esta linda parejita de vecinos continúa.
Era una calurosa mañana en el vecindario. Paulo barría la sala, despejaba su mente con sencillas tareas domésticas. Mientras tanto su madre y dos amigas platicaban en el segundo piso, podía oír las risas de las señoras mientras sostenía la escoba.
Había pasado una semana desde aquel candente encuentro con su vecina. Las imágenes de aquella noche en su habitación invadían su mente de rato en rato. El cuerpo desnudo de su vecina Victoria estaba impreso en sus recuerdos. La sensación de invadir la sensualidad de una milf morena, el inmenso placer de acabar dentro de ella.
Esos eran valiosos recuerdos que Paulo atesorará por siempre, pero solo quedarán en recuerdos.
¿Qué tan probable era que se repitiera la ocasión? La verdad, muy improbable.
Pero el muchacho estaba orgulloso. Era como si Dios le mandara una oportunidad única de cogerse a una milf casada muy buena, ciertamente la aprovecho al máximo. Una oportunidad que nunca más se repetirá, o eso es lo que Paulo creía
Paulo seguía barriendo el piso mientras fantaseaba. Por una de las ventanas de la casa se asomó una figura muy familiar, pero que no había llamado su atención todavía.
Una mujer morena con rizos dorados, que agitaba los brazos para llamar la atención del muchacho, esfuerzos que fueron en vano puesto que él seguía distraído con su tarea doméstica, con el sonido de la música de fondo y con los recuerdos calientes.
La mujer cogió una piedra pequeña, que la verdad no era tan pequeña, la arrojó con cuidado, que en realidad no tuvo tanto cuidado, impactando con la cabeza de Paulo, justo cuando este volteaba a verla. El chico cayó al suelo, mareado y adolorido, una gota de sangre recorría su rostro. Cuando alzó la mirada nuevamente hacia la ventana pudo verla nuevamente, la morena de rizos dorados, su amor platónico y amante de una noche.
Victoria indicó a Paulo que saliera al patio trasero, estaba un poco apenada por haberle lanzado una piedra en la frente. El muchacho fue a su encuentro, la vio venir, tan candente como siempre, vistiendo una falda corta luciendo sus gruesas y firmes piernas y una camisa ajustada, sobresaliendo su enorme delantera, un look acorde al caluroso clima del vecindario. Victoria se apresuró a él y sujetó su rostro, preocupada.
· Victoria: ¿Dios mío estás bien?
· Paulo: un poco mareado, te pasaste un poco sabes
· Victoria: lo siento…de veras quería hablar contigo sobre algo importante, pero no volteabas a verme
Tenía a una candente mujer sujetando su rostro, sus ojos no hacían contacto visual, había algo más abajo que llamaba su atención.
· Victoria: hey, te estoy hablando, mis ojos están aquí arriba
Era imposible no quedarse embobado viendo ese par de tetas, la camisa ajustada y el hecho de no llevar brasier les hacía mucha justicia. Victoria regañaría nuevamente a Paulo, pero este le daría la excusa de que seguía mareado.
· Victoria: ¿tierra a Pauli…puedes mirarme solo un momento?
· Paulo: ¿qué? Oh, lo siento, sigo mareado
· Victoria: Si, claro…
· Paulo: enserio…mira
El chico se tocó la herida y le mostró que estaba sangrando. Rápidamente, Victoria lo arrastró a su casa, estaba tan apenada por lo que había hecho que olvidó ese asunto importante del que tenían que hablar.
Limpió la herida y le aplicó una pomada en la frente para detener el sangrado, acarició el rostro del chico con mucho cuidado. Paulo se sintió excitado ante tanta ternura, era más la excitación por estar en la casa de su vecina milf que por los cuidados casi maternales que ella le estaba dando.
· Victoria: ya está, como nuevo
· Paulo: si bueno… hubiera sido mejor si no me lanzabas una piedra en la frente en primer lugar
· Victoria: ya te dije que lo siento…
Paulo puso su mano sobre la pierna de Victoria, desde hace rato que estaba entrando en calor.
· Victoria: hey chico…cuidado con lo que haces…
Ignoró las advertencias y siguió acariciando el muslo de su amada vecina
· Victoria: Basta, te dije que pares…
· Paulo: ¿me vas a decir que tú no tienes ganas?
· Victoria: Bueno yo…ese no es el punto aquí, no quería hablarte para eso
· Paulo: Entonces, ¿por qué estabas fuera de mi ventana?
Se habían desviado del tema por la calentura del momento, un sentimiento mutuo.
· Victoria: Recuerdas lo que pasó hace una semana… ya sabes, cuando tú y yo
· Paulo: Por supuesto que lo recuerdo, no podría olvidarlo jamás
· Victoria: pues hazlo, olvídalo, inténtalo al menos
· Paulo: ¿acaso tu ya lo olvidaste?
· Victoria: ese no es el punto ahora
· Paulo: a mí me gustó mucho, me encantaría pasar más tiempo contigo
· Victoria: por favor no digas eso…
· Paulo: ¿por qué no?
· Victoria: a eso quería llegar…mientras usaba tu ducha tu metiste mi ropa a la lavadora… ¿cierto?
· Paulo: así es
· Victoria: Bien… antes de meter mi ropa a la lavadora… ¿de casualidad no revisaste los bolsillos?
· Paulo: ¿a qué te refieres? ¿Había algo en ellos?
· Victoria: Bueno… te pregunto, ¿revisaste los bolsillos?
· Paulo: ¿perdiste algo?
Victoria no lo quería decir…pero Paulo no tardaría en desvelar tanto misterio
· Paulo: ¿qué podrá ser? Llaves, monedas, pendientes…un anillo de compromiso
El rostro de la mujer cambió abruptamente, de profunda preocupación a enojo, ira. Paulo estaba jugando con ella, y esto no le hacía gracia para nada.
· Victoria: ¿Lo tienes?
· Paulo: ¿el que?
· Victoria: ya no juegues conmigo
Se acercó el muchacho y le pellizcó la mejilla, como una madre regañando a un hijo
· Victoria: ¿Dónde está?
· Paulo: La infidelidad es un pecado sabes
· Victoria: No fue infidelidad…en tal caso tú también lo hiciste esa noche
· Paulo: Yo no sabía que estabas casada
· Victoria: Pusiste mi ropa a la lavadora antes de subir a la habitación, viste el anillo y aun así subiste a hacerlo conmigo
· Paulo: Viniste a la puerta de mi casa, me sedujiste y me convertiste en cómplice de tu pecado
· Victoria: fue un desliz
· Paulo: ¿Entonces no significó nada lo de esa noche?
El muchacho había arrinconado a la mujer, Victoria no quería admitirlo
· Victoria: no…no estamos hablando de eso ahora…solo dame el anillo
· Paulo: no lo tengo ahora
· Victoria: Pues ve a casa y tráelo
· Paulo: está bien…pero primero discúlpate conmigo
Paulo tocó el pecho de Victoria, lleno intenciones lujuriosas
· Victoria: ¿Disculparme? ¿Por qué?
· Paulo: Por usarme esa noche, aun siendo casada, eso te convierte en infiel…y por tirarme una piedra en la cabeza
· Victoria: Paulo, estoy hablando enserio…
· Paulo: yo también, siento que me merezco una disculpa
· Victoria: está bien, lo entiendo… ¿pero sobre lo otro?
Victoria entraba en calor mientras el muchacho apretaba su pecho
· Paulo: puedo sentir lo caliente que estás…y porque me sigues dejando tocar tu pecho
El muchacho abrió la camisa ajustada, liberando las enormes tetas de su querida mujer. Ella permitió que el chico jugara con ellas. Victoria lo estaba disfrutando, el masaje erótico la hacía gozar de verdad, pero las palabras de Paulo también la habían impactado, tenía la mirada baja como una cachorrita arrepentida.
Victoria le había sido infiel a su marido aquella noche y también ahora al permitir que Paulo le toque los pechos. Era una extraña mezcla de placer y culpa.
Paulo disipó esa sensación cuando repentinamente le besó, la culpa desapareció, ahora la lujuria y el morbo inundaron su mente, ambos caerían en el pecado una vez más.
Era momento del castigo. El chico se puso de pie y Victoria se arrodilló frente a él.
· Paulo: Bien…comienza
· Victoria: Perdón…
· Paulo: ¿por?
· Victoria: Perdón por no decirte que…era casada
· Paulo: bien… ¿qué más?
· Victoria: Perdón por haberme aprovechado de ti esa noche
· Paulo: Bien…y, por último
· Victoria: Perdón por haberte golpeado con una piedra…lo siento
· Paulo: Muy bien
Paulo se agachó y le dio otro beso a su amada vecina, le acarició el rostro para mirar su linda sonrisa. Tras este tierno momento se volvió a poner de pie y se desabotonó el pantalón. Se sacó la polla y la puso frente a Victoria. La tomó y la agitó, lamió la punta. El chico suspiraba de placer, bajó la mirada y vio a una milf devorando su miembro lentamente hasta haberlo comido por completo.
La mujer consumida por el morbo le masajeó los testículos mientras seguía agitando el pene…
“Joder…sigue así…ya lo tienes” dijo Paulo ante semejante felatio. Luego tomó a Victoria por el cabello y penetró su boca, la mujer se sujetó de los muslos de Paulo y aguantó las embestidas. La polla entraba y salía frenéticamente, su lengua masajeaba el falo, poniéndole el camino difícil.
El muchacho usó sus últimas energías para penetrar esa boquita adicta a la polla, como pudo dio las últimas embestidas, invadiendo la garganta de la mujer, se la metió hasta el fondo y derramó su leche caliente, largos chorros de semen entrando en la garganta de la mujer. Victoria cerró los ojos y aguantó el brusco acto de su querido hombre. Saborear el semen de Paulo la hizo sentir muy bien, un sentimiento rejuvenecedor.
“Por fin…que rico se siente” pensó la putita. Siguió lamiendo la polla del chico hasta dejarla limpia, como una buena perrita.
Paulo apenas podía mantenerse en pie por el cansancio. Su amada lo vió de manera pícara y atinó a decirle:
“¿Eso es todo?”
Ante tal provocación, Paulo levantó a Victoria por la cintura y la dejó en el sofá, en cuatro. Le bajó los pantaloncillos, sacando a la luz ese enorme culo.
Al ver ese ojete Paulo volvió a ponerse enérgico, se puso duro nuevamente, solo una delgada tela separaba el coñito de Victoria de su polla erguida.
El muchacho sujetó ese culo con ambas manos, lo apretó con fuerza y solo pudo hacer una cosa.
“Ayyy, ouch” gimió Victoria tras recibir una fuerte nalgada. Ella estaba siendo castigada por sus pecados, era realmente un castigo o un premio por ser una putita.
· Victoria: Ayyy
· Paulo: Toma perrita, sufre tu castigo
· Victoria: Si papi, castígame
· Paulo: Te has portado mal
· Victoria: me he portado muy mal papi
· Paulo: pídeme perdón
· Victoria: Perdón papi…Ayyy
· Paulo: eso es…así me gusta
El culo de Victoria estaba rojo, caliente y rojo. Fueron suficientes nalgadas para que la morena de rizos dorados aprendiera la lección.
Terminado el castigo, seguía el premio. El chico bajó el fino calzón de Victoria, una vez más pudo ver ese lindo coñito, esta vez lo tuvo más cerca. Con los pulgares abrió esos finos labios y metió el dedo índice, palpando el interior de la mujer. Ella sintió una corriente recorriendo su pelvis y abdomen, una corriente que también bajó por sus piernas haciéndolas temblar. Luego con dos dedos, metiendo y sacando, preparando ese coñito para la mejor parte.
La mujer estaba mojadita, y Paulo se agitaba la polla para volver a penetrarla.
Puso la punta en la entrada del coñito de Victoria, listo para entrar en ella una vez más, pero no pudo avanzar. Victoria lo detuvo y le dijo:
“Alto, ponte condón”
El chico se quedó mudo, olvidó ese detalle que su querida le había advertido desde la otra vez.
“¿Es enserio?” reclamó Victoria, enojada por tener que cortarle el rollo en la mejor parte. Sin más remedio tomó al chico y jalándole la muñeca lo llevó a su dormitorio. Abrió uno de los cajones y sacó un condón, rápidamente lo abrió y se lo puso al chico.
Todo estaba listo, pero antes de ponerse en 4 sobre la cama, ambos oyeron algo que les cortó la calentura por completo.
El sonido de la puerta abriéndose, Jonás, el marido de Victoria, había llegado a casa. La mujer entró en pánico, rápidamente se vistió. Su desesperación aumentó cuando escuchó las escaleras de madera rechinando, su marido estaba subiendo al dormitorio. Victoria tomó con fuerza a Paulo y lo encerró en el baño.
Sin opciones, sin salida, solo esperar lo mejor.
Paulo estaba encerrado en el baño completamente aterrado por quien pudiera atravesar la puerta. Se acercó a está para intentar escuchar la conversación de la pareja, pero sólo oyó murmullos, estos se volvieron más intensos, pasando de una conversación a una discusión.
El pánico invadió al chico cuando oyó pisadas acercarse a la puerta. Paulo dio un salto y entró a la ducho, cerró las cortinas y le pidió a Dios porque no le descubrieran. Jonás entró al baño, eufórico y enojado, discutiendo con Victoria.
“Eres una malagradecida” “Solo te pedí lo mínimo y aun así no lo hiciste” “Eres una floja de mierda” fueron los insultos que Paulo llegó a oír al otro lado de la cortina de la ducha. Fue una discusión acalorada que desearía no poder presenciar…o escuchar.
Jonás entró al baño, mientras tanto, cerró la puerta y se puso a mear, mientras lo hacía hablaba consigo mismo, diciendo lo estúpida e inutil que era Victoria. Paulo estaba en completo silencio, lleno de rabia por todos los despectivos que Jonás estaba lanzando sobre su querida Victoria, estaba a punto de salir de la ducha y golpearle la cabeza por detrás, mientras Jonás se lavaba las manos, cuando de repente:
· Jonás: ¿ya encontraste el anillo?
· Victoria: ¿qué? No te escucho, abre la maldita puerta
Jonás abrió la puerta, permitiendo que Victoria entre al baño para seguir discutiendo.
· Jonás: Que si encontraste el anillo
· Victoria: No está perdido, no me lo quiero poner
· Jonás: ¿ya no quieres estar conmigo?
· Victoria: ¿estar con alguien que me trata como basura? poco hombre
· Jonás: ¿QUÉ DIJISTE?
Jonás alzó la mano, dispuesto a golpear a Victoria, pero ella no sintió miedo, solo lo miró de manera desafiante.
· Victoria: vamos, vuelve a golpearme, poco hombre
Jonás no pudo hacerlo…
· Victoria: y tú sabes a qué me refiero…
· Jonás: estúpida
Tras lanzar este último insulto, Jonás salió del baño y Victoria cerró de golpe. Abrió la cortina de la ducha y vio a un muchacho semidesnudo saltando enérgicamente hacia ella, la abrazó y le besó.
· Paulo: ¿estás bien?
· Victoria: no es nada no te preocupes
El chico volvió a besarla, la parejita se envolvió en besos y abrazos, las caricias de Paulo hacían que Victoria olvidé el incómodo momento. Paulo recorrió la espalda de Victoria y bajó hasta ese culo enorme, lo agarró con total deseo.
· Victoria: ay…oye
· Paulo: ¿qué pasa? ¿No puedo hacerlo? ¿O tu marido se va a molestar?
Victoria sonrió
· Paulo: tú me hiciste sentir bien, me toca devolverte el favor.
Está vez Paulo se arrodilló ante Victoria, desabotonó la faldita y con desesperación, quería volver a ver esas enormes piernas desnudas. Acariciarlas, apretarlas, el chico puso su rostro en medio de esos fuertes muslos, tenía a una diosa en frente.
“Que ricas piernas, me las quiero comer” dijo Paulo mientras les daba suaves mordiscos.
· Paulo: de seguro pasas mucho tiempo en el Gym
· Victoria: voy seguido…unas amigas me animaron a…ayyy si…
La mujer fue interrumpida por Paulo, el chico comenzó a estimular ese hermoso coñito, lo masajeó con los pulgares, para luego darle besos y recorrerla toda con la lengua. Victoria se tapó la boca, no quería que Paulo oyera sus gemidos, pero esto excitaba más al muchacho, este levantó la pierna de Victoria, suavemente con los dedos abrió ese coñito y metió su lengua hasta el fondo. La saboreó en su totalidad, Victoria no se sentía así desde hace muchos años, estaba soltando muchos fluidos, Paulo los estaba degustando, completamente agradecido.
Nuevamente el marido cornudo vino a arruinar el momento, golpeó la puerta con furia…
· Jonás: Victoria, abre la puerta
· Victoria: joder…DÉJAME EN PAZ
Dijo la chica mientras recibía el cariño de su amante.
· Jonás: Escúchame…ya estoy calmado, sal por favor, necesitamos hablar
Enojada por que le estaban arruinando el momento, Victoria apartó a Paulo para responderle a su agresivo marido. Se dio la vuelta y golpeó la puerta con fuerza…
· Victoria: No voy a abrir la puerta hasta que te vayas de la casa
· Jonás: ya estoy calmado…por favor abre, solo quiero hablar contigo
· Victoria: me estresa hablar contigo, me hace mal…
Paulo aprovechó este momento, se colocó el condón nuevamente. La mujer estaba contra la puerta, dándole la espalda al chico, sin pantaloncillos y sin ropa interior. El chico colocó la polla en la entrada de Victoria, estaba empapada, con un solo movimiento la metió hasta el fondo…
· Victoria: ay…oye…qué estás haciendo
· Paulo: ¿Esto te hace sentir mejor?
· Victoria: ay… ¿estoy ocupada ahora, acaso no lo ves?
· Paulo: tu sigue, yo me encargaré de tu coñito
· Victoria: espera…detente
El muchacho ignoró el pedido de su amante y siguió penetrando ese coñito, mientras ella discutía con su marido. La polla entraba y salía rápidamente. Victoria aguantaba tanto como podía, no era sencillo aguantar los gemidos y discutir al mismo tiempo.
· Victoria: basta chico, nos va a escuchar…
· Paulo: solo síguele la corriente a ese bastardo, yo me encargaré de complacerte
Por un lado, estaba el marido gruñendo como un ogro, al otro lado estaba su mujer siendo empotrada contra la puerta, sintiendo el fuego y la pasión que su matrimonio había perdido hace años. Paulo sujetó las anchas caderas de su amante, pero no se conformó con eso. Levantó la camisa, liberando esos pechos. Los apretó, pellizcó esos ricos pezones, la mujer gozó que el muchacho jugara con sus tetas, pero no se lo iba a decir. Actuó enojada, cómo era posible que Paulo se la follara mientras discutía con su marido.
Luego de varios minutos el marido se cansó de esperar y se fue. Quien también estaba cansada, pero por recibir tantas embestidas era Victoria. Su vagina estaba goteando, el líquido bajaba por sus piernas.
Victoria temblaba, ya no tenía fuerzas para mantenerse en pie. Paulo la levantó y la llevó a la cama, aprovechando que ahora si estaban solos. La dejó en la cama boca abajo, con cuidado. Estaba agotada física y mentalmente. Paulo la desnudó, vio su bello cuerpo angelical y quedó boquiabierto. Sujetó sus caderas y la levantó, colocándola en 4 pero con el pecho pegado a la cama.
· Victoria: ¿Qué haces?
· Paulo: Aún no terminamos querida
Nuevamente endureció su polla, la colocó en la entrada del coñito de Victoria. Al sentir esto, la mujer arqueó su espalda, se puso lista para el último acto de la noche.
· Victoria: Ayyy
· Paulo: ¿Te gusta? perrita…
· Victoria: si…más duro
Folló con fuerza ese coñito, tenía en frente el enorme culo de su querida vecina, le dio una fuerte nalgada, y luego otra, y otra. Victoria gemía del dolor y del placer, con la cara pegada a la cama apretó apretó su coñito para hacer que su vecino se venga de una vez, no podría aguantar más tiempo. Así lo sintió Paulo, el coñito de su vecina estaba más apretado, las embestidas le costaban más. Finalmente lo consiguió, se corrió dentro del condón.
Paulo terminó exhausto, al igual que su querida amante. Se echó en la cama, su querida vecina lo abrazó, durmieron en la misma cama que Victoria compartía con su marido. Ambos estaban desnudos y cubiertos por las sábanas, sudados por toda la frenética sesión.
…
Descansaron poco más de una hora, Paulo ya se tenía que ir. Se levantó, desnudo y con la piel pegajosa.
· Paulo: me tengo que ir…
· Victoria: Claro
Se acercó a su querida amante y le dio un beso, ella sonrió
· Paulo: Necesito tomar un baño… ¿me dejas usar tu ducha?
La mujer nuevamente sonrió
· Victoria: por supuesto
· Paulo: ¿quieres acompañarme?
· Victoria: me encantaría…
Paulo extendió su mano y Victoria la tomó, volverían a compartir un romántico momento. Ese fue el día más feliz para la parejita hasta el momento.
Continuará…
…
Gracias por leer mis relatos, significa mucho para mí.
Agradecería que los valoraras positivamente y me dejes un comentario sobre que te pareció la historia, eso me ayudaría a crecer.
Saludos Morbosos
LustLuxxx